La Hidrovía del Río Uruguay

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 Por Dr. Edison González Lapeyre

El Señor Presidente de la República, Dr. Luis Alberto Lacalle Pou, en el acto de asunción de esa Magistratura, asumió el compromiso de promover la hidrovía del Río Uruguay. Ya lo había manifestado en el debate que tuvo con el Ing. Daniel Martínez en el  proceso electoral, lo que indujo al suscrito remitirle,con fecha 20 de noviembre pasado, al actual Ministro de Defensa Nacional Dr. Javier García, un informe, con el pedido de que se lo hiciera llegar al Dr. Lacalle, que transcribo a continuación, en lo sustancial. Lamentablemente la posibilidad de que los ribereños lleguen a un acuerdo  y realicen las obras necesarias para construir una verdadera Hidrovía del Río Uruguay, constituye algo de muy difícil concreción  porque, en la actualidad, este curso fluvial es navegable, sólo hasta el Salto Chico. Para superar los obstáculos actualmente existentes se requiere:

  1. a) Construir un canal que permita conectar la parte navegable del Río, es decir desde los roquedales de Salto Chico, con la represa de Santo Grande. Si bien, en esa represa, existe una esclusa pasa-barcos, en la misma se requiere la instalación de los equipos electromecánicos necesarios para su operativa y el conectarla  al canal de navegación del Río Uruguay aguas abajo. Al respecto hay distintas iniciativas entre las que destaco las del Capitán de Navío (r.) Eduardo Lafitte y la del Ingeniero Guillermo Dubosc, dirigidos a conectar la esclusa de  la represa mediante un canal de navegación lateral utilizando el arroyo San Antonio que requiere una inversión muy importante. Incluso, recientemente el Capitán Lafitte me informó que existe otra solución más factible de comunicar la parte navegable del río en la esclusa existente en la represa pero, aun así,  le inversión a realizar sería muy importante porque además de la adquisición de los equipos electromecánicos para el funcionamiento de la esclusa se requiere una inversión muy significativa para las obras de derrocamiento y dragado que sería necesario llevar a cabo.
  2. b) Pero además no basta con sortear aguas arriba a la represa de Salto Grande para continuar por el embalse  hacia el tramo del río que Argentina comparte con Brasil  ya que sería necesario solucionar el obstáculo que plantean los roquedales de Itacumbú que se encuentran en la cola del embalse y  que están constituidos por restingas y roquedales que, desde Itacumbú, se extienden hasta la altura de Monte Caseros y que son de muy difícil y costoso derrocamiento. 
  3. c) A lo que antecede es necesario agregar el obstáculo que puede generar la falta de suficiente gálibo en el puente sobre Uruguayana- Paso de los Libres, denominado Juan P. Justo- Getulio Vargas que podría limitar el tonelaje de las embarcaciones a utilizar.
  4. d) Asimismo, sería necesario resolver el obstáculo que plantea la represa de Garabí o Panambi, ubicada en la zona de Garruchos, proyectada entre Argentina y Brasil, aproximadamente, a 240 kilómetros al Norte del Río Cuareim, que, por lo menos en su proyecto original, no prevé esclusa pasa barcos. La represa de Garabí o Panambi es una represa hidroeléctrica proyectada para construirse sobre el Río Uruguay entre las provincias de Corrientes y Misiones y el estado brasileño de Río grande que ha sido impulsada recientemente por el Presidente Jair Bolsonaro. Obviamente, si esta represa no habilitara, mediante esclusas, la navegación, estaríamos en presencia de un obstáculo insalvable para alcanzar la meta de constituir la pretendida Hidrovía del Río Uruguay.
  5. e) Por último, hay razones de geopolítica que la diplomacia brasileña hábilmente no devela. Al Brasil no le interesa que sus cargas se trasladen por el tramo que el Uruguay y la Argentina comparten en nuestro río epónimo, ni tampoco que puedan navegar por el Río de la Plata y ser embarcados en puertos de los países platenses. En los once años en que me desempeñé como presidente de la delegación uruguaya ante la CARU fueron varias las propuestas que le realicé a diplomáticos y a autoridades del Brasil para constituir una Hidrovía en el Río Uruguay y el acordar con Argentina la creación de una verdadera comisión fluvial integrada por todos sus ribereños. En todos los casos, la respuesta fue que el proyecto era interesante, que lo iban a estudiar con mucho cuidado, etc. En el idioma de la diplomacia de ese gran país, eso quiere decir que NO…Incluso cuando presidí la delegación que negoció con el Brasil el Tratado para el Desarrollo de la Cuenca Hidrográfica del Río Cuareim (1989) aproveché la oportunidad de que las negociaciones se realizaran en Brasilia, para conversar sobre el tema de una eventual hidrovía del Río Uruguay con altos funcionarios de la diplomacia brasileña  los que me manifestaron que ese emprendimiento, para el Brasil, era de muy difícil concreción.

  Es probable que el suscrito no esté bien informado y por ende que estas conclusiones no sean correctas puesto que, para que el Sr. Presidente haya asumido un compromiso como el que mencionamos, debe de haber requerido el asesoramiento de especialistas de alto nivel cuya argumentación sería conveniente que conociera la ciudadanía.

   En lo que me es personal,  sólo pretendo evitar que se vuelvan a cometer los errores (horrores) cometidos por el gobierno del F.A. con emprendimientos inviables como el del puerto de aguas profundas y la regasificadora,entre otros, que le han costado al Fisco uruguayo muchos millones de dólares que se fueron por el drenaje.

Dr. Edison González Lapeyre

Nota: El Dr. Edison González Lapeyre se graduó de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales en la Facultad de Derecho de la Universidad de la República (Montevideo-Uruguay) en 1960, efectuando un post-grado de Derecho Internacional en los años 1962 y 1963 en la Universidad de Valencia (España).

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