“Greg Mortimer” es un caso único en el mundo

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Por Emilio Cazalá

La historia del crucero de COVID-19 narrada por la Directora Gabriela Elefteriu. Su conferencia logró un clima de impacto en toda la audiencia e incluso llegó a apretar nuestros corazones. El angustioso llamado vino del mar y todo un Uruguay fue en su ayuda y se puso luz en la oscuridad de la desesperación. Fue un relato muy interesante el que nos hiciera Gabriela Elefteriu que en sus palabras y emoción conmovió a la audiencia. “El 25 de marzo -dijo- nos informan que tenían tres pasajeros con fiebre a quienes ya habían aislado en camarotes separados y el barco llegaría a aguas uruguayas dos días mas tarde. Dimos aviso a Sanidad Marítima quien define no autorizar su atraque. Autorizado únicamente a fondear en zona de operaciones para recibir provisiones, materiales, etc. (protocolo mediante). No autorizado el cambio de tripulantes ni embarque de Práctico.

El 27 de marzo el barco llega a aguas uruguayas y el día 30 se produce el primer desembarco.

Nos avisan que un pasajero se había agravado y necesitaban desembarcarlo de urgencia. Era Karl Schur, australiano (quien besó el piso al irse a su país)”.

Como periodistas creemos que es conveniente volver antes que caiga en el olvido un hecho acontecido en nuestro puerto que lo consideramos acaso único en el mundo. Todos aún recordamos dentro y fuera de Uruguay aquellas angustiosas y desesperantes vigilias vividas durante casi dos meses tras el arribo a Montevideo del inolvidable crucero turístico “Greg Mortimer”que también atrapado por la pandemia del COVID-19, venía desde el aislado mundo del sur buscando la salvación de sus pasajeros y tripulantes en Montevideo, en nuestro país. También nosotros, con un nuevo perfil político y bajo una “libertad responsable” fuimos aconsejados sabiamente de cómo preservar muestra salud y aun nuestras vidas con el éxito que nos ha acompañado hasta hoy. Nadie mejor entonces que Gabriela Elefteriu, directora Ejecutiva de la Agencia Marítima Universal Shipping para hacernos una angustiante narración de aquellas inciertas instancias que involucraron no solo la solidaridad del pueblo uruguayo sino se comprometieron los recursos humanos locales especializados y los 127 pasajeros y 90 tripulantes comenzaron a sentir esperanzas de salvación en un barco que había sido ganado por la desesperanza. La conferencia que ofreció la directora Elefteriu, auspiciada por la Asociación Uruguaya de Derecho Marítimo logró un clima de impacto en toda la audiencia e incluso llegó a apretar nuestros corazones. A continuación una síntesis de la conferencia de Gabriela Elefteriu, cuya empresa es agente de Cruise Management International (CMI). “Se les sugiere, para que sea lo más rápido posible, hacer el llamado de emergencia a MRCC (Centro Coordinador de Rescates de la Armada ).

Se da aviso a Sanidad Marítima y Migraciones mientras tanto averiguábamos qué seguro cubría al pasajero; debíamos saber qué ambulancia debería hacer el traslado y a qué hospital derivarlo. Hicimos contacto con el médico de a bordo Dr. Mauricio Usme (colombiano) para que nos reporte el estado del paciente, Se logra el desembarco en el ROU “Isla de Flores”. Se define la ambulancia de Semm (Hospital Británico)

MRCC fue la forma de dar aviso para cada uno de los desembarcos de emergencia que tuvimos que coordinar y fueron seis entre pasajeros y tripulantes. El 1° de Abril nos informan el operador y el capitán que la situación a bordo es crítica.  El capitán contacta directamente a MRCC dando aviso de la situación crítica, comentando que la tripulación estaba casi en pánico y los pasajeros muy nerviosos. Solicitaba urgente entrar a puerto. Informa también que no tienen médico ya que presentó síntomas y fue aislado. Pide ayuda para conocer la situación real de todas las personas a bordo.

CMI nos pide conseguir test para hisopar a las 217 personas a bordo.

Tuvimos que proporcionar materiales, trajes de protección, máscaras, guantes, etc. Todo lo que el protocolo indicaba.

El 3 de abril, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Sanidad Marítima autorizan el embarque de un médico de tierra para sustituir al de a bordo. También autorizan el embarque de técnicos para hacer los hisopados (4 técnicos durante 8 horas a bordo tomando muestras) cuyo 30% se supo después, arrojó resultado positivo. Tres días después se contrata otra médica para el buque. El Ministerio de Relaciones Exteriores establece conversaciones con el gobierno de Australia y y el británico para poder llevar de regreso a los pasajeros.

Mientras, se procura traer el barco a un muelle del puerto.

El 5 de abril se produce el primer embarque de un grupo de médicos que provienen del Hospital Británico y del Casmu. Lo hacen en la embarcación “Audax” y nuevamente, como en todos los casos Universal Shipping se encargó de la coordinación del operativo. Coordinamos con Sanidad Marítima, con el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Relaciones Exteriores, el operador de lancha, con autoridades portuarias, el capitán, entre otros. Pasan el día a bordo, visitando a todos los pasajeros en sus camarotes y también a la tripulación. Hacen un relevamiento de todas las personas a bordo. Es el día que todos a bordo entienden que desde tierra hay apoyo, que el Uruguay los está cuidando, así que esos médicos lograron llevar calma y esperanza al buque… A partir de esta fecha comienzan con todo éxito los llamados Corredores Humanitarios para distintas partes del mundo, cuyas repercusiones alcanzarían a casi todos los países del mundo que elogiaron la profundidad humana y espiritual de Uruguay”.

Monolito

No sería desapropiado instalar en el Muelle C un monolito que recuerde al “Greg Mortimer” y a la solidaridad humana del gobierno y pueblo uruguayo, porque así fue. https://negocios.elpais.com.uy/

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