El Puerto

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Por C/N Yamandú Flangini

YEF

El proyecto de un nuevo puerto o prolongación del actual, mediante su construcción hacia el oeste, en consecuencia de una inversión privada de origen chino, con instalaciones aptas para el amarre de naves pesqueras, más servicios generales y depósitos, ha despertado un número de opiniones en desacuerdo. Una inversión que puede considerarse golondrina cruza con aves rapaces.  Sobre la relación con la pesca, ya he expresado mi punto de vista, y no es intención repetirlo, sino observar otros conceptos sobre un nuevo puerto.  Este proyecto no se aparta de un recinto de profundidad limitada, principalmente apto para naves menores como ser los pesqueros, y eventualmente un muelle con posibilidad de atraque de buques de mayor porte. No obstante, para ello requerirá la profundización artificial en muelle y canales de acceso. Desde lo político, presenta muy probables conflictos regionales que se volcarán sobre la instalación, su operación y lo que representa su presencia en relación al Atlántico Sur Occidental. Será tiempo de evaluar cuáles son las ventajas y desventajas de un nuevo puerto en nuestras costas, como y donde. Este actual proyecto traerá complicaciones varias, y normalmente perjudiciales para el País como tal, ya fuera de solo mirar un puerto. Enturbiará relaciones con nuestros vecinos, y como consecuencia de ello, no es un puerto el que sufrirá sus consecuencias, sino el país todo, su pueblo. En la última etapa del planteo de un puerto de aguas profundas, en el Este, se encaró erróneamente el procedimiento, lo que terminó en un gasto inútil, cuantioso, donde los elegidos para la tarea, viajaron a distintas partes del mundo para ver puertos de esas características, o sea aprendiendo lo que no conocían, ni siquiera evaluado como se podía concebir. Buenas dietas, buenos viáticos y allí quedó la cosa. Que los volúmenes de carga provenientes de nuestro país, son insuficientes para alentar la inversión de este tipo de puerto, es más que conocido. Que sólo es posible una obra de este nivel, conjuntando la operación regional es obvio, El como lograrla es el enigma.

El seguir en el concepto de guerra de puertos, es tan arcaico, como que si hubo, finalizó cuando las provincias se independizaron y formaron diferentes Estados, allí comenzó cada uno para sí, y de parte de Uruguay, el deseo fue captar cargas de los vecinos, pero a los vecinos nunca le interesaron, por lo menos demasiado, captar nuestras cargas.  O sea, siempre fuimos dependientes, y no ofertantes. La unión hace la fuerza, dice el refrán y es base para pensar el cómo actuar. Un puerto de aguas profundas en el Este de nuestras costas, podría beneficiar a nuestros vecinos hermanos, de Argentina, Paraguay y Bolivia. Brasil tiene costas aptas, mercado propio suficiente, y está más próximo a rutas marítimas hacia el Norte, punto hacia el cual se mueve el mayor tráfico. Comenzar entonces por analizar que se puede ofrecer y aceptar de estos tres países para desarrollar un polo portuario conjunto, en nuestra costa Este. El mal concepto de creer que es vender soberanía instalar un puerto libre compartido, es no visualizar las ventajas de intervenir con nuestro patrimonio, al desarrollo de un centro productor de beneficios económicos y sociales, de carácter regional. Que es lo que se puede ofrecer, como se puede coordinar, como instrumentar, como prepararse para saber escuchar las propuestas de nuestro invitados, saber negociar, la tolerancia, la franqueza, la sincera disposición, son factores que deben ser mantenidos por aquellos que les toque encarar una negociación con éxito, de  primera magnitud.

El primer paso, revisar lo del puerto chino, al tiempo que encarar el estudio de un verdadero proyecto para un puerto de aguas profundas en nuestro territorio, en lugar apto en el Este, compartido desde su futura ubicación, a su posterior operativa. Lo prioritario, unirnos con quienes la historia nos une y no con culturas y costumbres, por demás respetables y admirables, pero distintas. Alejar de nuestras áreas de riqueza, flotas extra continentales, del Atlántico Sur Oeste aquel que fue considerado el reservorio mayor de pesca, casi virgen por los años de 1950, para posteriormente ser violado frecuentemente, por flotas extra continentales, lo que manteniendo su vigencia hasta el presente, muy significativamente con la pesca de la milla 201, y la presencia colonial de las Malvinas. Encarar seriamente la integración, sin más declaraciones fugases. No será sencillo, pero vale la pena. YEF

Nota: * (Promotor, redactor y negociador del Tratado del Río de la Plata, del Estatuto del Río Uruguay, Delegado ante NNUU en Convención del Mar, Experto en temas marítimos y, de soberanía y límites, ex titular de DINARA)

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