Consideraciones discrepantes con la iniciativa de una eventual mudanza de las Unidades asentadas en el Área Naval Miramar.

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En virtud de lo establecido en el Artículo 2 de su estatuto la Asociación CF Ramiro JOUAN, mandatada por la decisión adoptada en la Asamblea General convocada a tales efectos, entiende pertinente y necesario plantear a las Autoridades Nacionales la preocupación y discrepancias existentes con respecto a la iniciativa de mudar la Escuela Naval, mediante la solicitud de entrevista con el Señor Presidente de la República y la entrega del presente documento donde se plasman en líneas generales los motivos que dan origen a esta iniciativa. Cuando al ponerse en consideración la posibilidad de mudar el patrimonio existente en el Área Naval Miramar se hace referencia únicamente a la Escuela Naval se está simplificando y minimizando, seguramente por desconocimiento, la real dimensión de la acción que se pretende emprender y por ende la afectación y alcance que la misma traerá como consecuencia de su ejecución. No solo la Escuela Naval se encuentra asentada en el predio que seguramente busca ser enajenado, lo que a lo largo de décadas se ha ido consolidando en ese lugar es un polo educativo que puede ser definido sin temor a excesos, como un Campus Universitario que de hecho probablemente sea además el único en toda la República.

Allí funcionan:

– El instituto de enseñanza terciaria naval, formador de marinos militares desde 1907.

– El instituto de enseñanza terciaria marítima, formador de marinos mercantes desde 1916.

– El Bachillerato Naval, liceo público Nº 98 desde 1978.

– La Escuela de Guerra Naval, instituto de post grado con actividades educativas para militares y civiles.

– Un centro de enseñanza de cursos OMI, reconocido por la Organización Marítima Internacional

– El Complejo Deportivo Naval, con la imprescindible piscina cerrada para quienes desarrollarán su vida de trabajo en el mar. Canchas y gimnasios que no solo apoyan a los alumnos propios, sino a instituciones educativas civiles de la zona, autofinanciando su funcionamiento

– Un complejo de laboratorios que incluye el vital “Simulador de Navegación”.

Realidad y logros. Este vasto entramado de centros educativos, se basa en un formidable equipo docente. Ese profesorado y esas instalaciones han permitido que la Escuela Naval obtuviera:

– El Premio Nacional de Educación.

– El reconocimiento de la Organización Marítima Internacional, como centro de enseñanza marítima oficial en la región y factor sustancial por el cual Uruguay está incluido en la importante Lista Blanca de países de OMI, con el consecuente beneficio para nuestros puertos y transporte marítimo.

– Certificación de calidad en la gestión educativa a nivel nacional según las normas UNIT-ISO 9001.

– Certificación de calidad en la gestión educativa a nivel internacional según normas AENOR-ISO 9001.

– Licenciaturas de post grado para Marinos Militares

– Licenciaturas de post grado para Marinos Mercantes

– El Liceo Naval puntúa entre máximos estándares en los índices educativos de enseñanza secundaria.

Desde el punto de vista de los educadores, sostén vital de todos los logros obtenidos y de la educación en todos los niveles, sin dudas resentiría notoriamente o incluso inviabilizaría su convocatoria en caso de decidirse la instalación de estos centros educativos en lugares alejados fuera de Montevideo o en zonas de contexto crítico de difícil accesibilidad y pobre movilidad urbana debido a la escasez de transporte público.

Desde el punto de vista de los educandos, los alumnos mercantes y los alumnos liceales son externos, civiles que van a una facultad o a un liceo. De igual forma resultará extremadamente dificultoso y hasta inviable para los civiles que concurren a los cursos de interés compartido o especialmente dirigidos a la comunidad civil de la Escuela de Guerra y los actores del quehacer marítimo, uruguayos y extranjeros que van a cursos OMI.

Situación patrimonial. El edificio comenzó a construirse en 1921, dirigiendo la obra originalmente el Arq. Juan Antonio Scasso, egresado con Medalla de Oro de la primera promoción de Arquitectos de la Universidad de la República en el año 1916 y que tuvo a su cargo la construcción del Estadio Centenario entre otras obras destacadas. Esta obra en particular, conjuga según los expertos, la influencia de la arquitectura náutica y de la escuela holandesa, lo que parece reunir en los hechos, nada menos que una concepción arquitectónica muy singular con la actividad que allí se ha venido cumpliendo por más de medio siglo. Estos antecedentes determinaron que en año 1995, este edificio, fuera declarado “Bien de Interés Departamental”. El Estado emplazó allí a la Escuela Naval y la Armada con sus presupuestos lo recuperó y lo ocupó desde 1968. En estos 52 años, las diferentes administraciones navales, siguieron un Plan Maestro, para convertirlo en el actual campus, con el conocimiento, aliento y apoyo de todos los gobiernos nacionales de estos años.

Se desconoce la existencia de un estudio que justifique el enorme daño institucional que se infligirá.

“A través de esta transformación patrimonial, se planea que el comando de la fuerza se traslade al edificio del viejo aeropuerto de Carrasco, mientras se crea un polo educativo en Pando….

El ministro dijo en declaraciones públicas que «cuando hay circunstancias como las que está viviendo el país, con presupuestos acotados, uno tiene dos posibilidades, o se rinde o tiene soluciones creativas… Explicó que «aquí en Carrasco el comando y en Pando toda la parte educativa…

El ministro señaló que «va a haber una serie de trabajos técnicos y obviamente que son valores importantes en millones de dólares, ya que estamos hablando de decenas de hectáreas en Montevideo y algunos edificios en el centro de Montevideo. Un trabajo técnico que va a servir para tener mejores ubicaciones, concentrar en Carrasco el Comando de la Fuerza Aérea y concentrar los centros educativo de la Fuerza Aérea en Pando,”

PREMISA FUNDAMENTAL

“LO QUE FUNCIONA Y ESTÁ BIEN, SI PUEDES MEJÓRALO,  CONCÉNTRATE EN CORREGIR LO QUE ESTÁ MAL DE LO CONTRARIO NO LO TOQUES”.

INTRODUCCIÓN

Los países tienen íconos testimoniales que se repiten, ellos representan y se representan por su significado y por su expresión material qué, en su conjunto materializan la Institucionalidad del mismo. Se destaca su Parlamento y su Edificio, su Poder Ejecutivo y su Casa de Gobierno, su Justicia y su Palacio de Justicia, la Enseñanza Superior y su Universidad y Facultades y así podemos seguir destacando actividades y testimonios físicos que nacionales y extranjeros, distinguen como naturales de un país con sus estructuras desarrolladas. Entre estos están las Escuelas de Formación de Oficiales que son emblemáticas y respetadas por la ciudadanía, donde se entiende la importancia de las mismas para la formación de jóvenes en profesiones de servicio a la sociedad. Los ciudadanos de un país muestran respeto por estas Instituciones y sus estructuras patrimoniales como suyas propias, porque esos conceptos se fueron integrando generación por generación y por el esfuerzo constante y patrimonial que hizo el País, el Estado y las Instituciones a las que pertenece, para que existan en la actualidad. Todos los países muestran con orgullo su Escuela Naval, como nosotros lo hacemos en un lugar de fácil acceso, utilización y reconocimiento, adónde el Estado la emplazó hace más de medio siglo.

ASPECTO PATRIMONIAL, CRONOLOGÍA.

 El edificio principal del Área Naval Miramar, es decir, el que ocupa la Escuela Naval y sus centros de enseñanza, comenzó a construirse en 1921 como hospital, pero las obras quedaron inconclusas y recién en 1953, bajo la órbita municipal, se le adjudicó el proyecto del icónico Hotel Miramar, al Arq. Juan Antonio Scasso, Medalla de Oro de la primera promoción de Arquitectos de la Universidad de la República en el año 1916 y que tuvo a su cargo la construcción del Estadio Centenario entre otras obras destacadas. En esa época, la zona no tenía construcciones privadas de ningún tipo y era una simple geografía dominada por montes de pinos. Según los expertos, la obra conjugó la influencia de la arquitectura náutica y de la escuela holandesa, lo que parece reunir en los hechos, nada menos que una concepción arquitectónica muy singular con la actividad que allí se ha venido cumpliendo por más de medio siglo. En el año 1968 el Estado dispuso el canje del viejo Edificio de la Escuela Naval situado en Sarandí 122 por el Edificio del antiguo Hotel Miramar, ocupado solo en forma parcial por la Escuela de Nurses Dr. Carlos Nery, estando el resto del edificio en fuerte estado de abandono. La Armada Nacional a partir de ese momento con sus limitados presupuestos, pero con gran esfuerzo, se mudó y comenzó la transformación del Edificio en la Escuela Naval, haciéndola apta para todas sus actividades intelectuales, físicas y militares, que hoy allí se desarrollan. Estos antecedentes determinaron qué, en el año 1995, este edificio fuera declarado Bien de Interés Departamental. Han pasado 52 años. La Armada implementó un plan maestro bajo el principio de cometidos homogéneos y lo fue cumpliendo con el paso del tiempo. Fue un proceso continuo de mejora, complemento y adaptación de instalaciones de formación, educación, enseñanza, deportivas, y culturales que la han convertido desde hace más de medio siglo, en un polo educativo institucional, o aún más allá, en un verdadero campus universitario de educación naval y marítima, donde desde hace medio siglo entonces, funciona en ese predio, el grueso de la Enseñanza Naval y Marítima, de grado y post grado.

POLO EDUCATIVO, CAMPUS UNIVERSITARIO.

Llamémosle Polo Educativo o Campus Universitario, lo cierto es que allí están ubicados y funcionando diferentes centros de enseñanza. En efecto, allí funciona la Escuela que forma oficiales para la Armada Nacional, o sea marinos militares. También el Instituto que forma marinos civiles, o sea pilotos e ingenieros mercantes. También funciona el llamado Bachillerato Naval, que no es ni más ni menos que un liceo habilitado por nuestro sistema de Enseñanza Pública, el Liceo Nº 98. Allí funciona también la Escuela de Guerra Naval, un instituto de posgrado, fundamental en el sistema de educación continua que la Armada tiene implementado desde hace décadas, para impartir las enseñanzas que permiten el pasaje de grado de oficiales de diferentes jerarquías. Asimismo, de este Instituto egresan los Oficiales Diplomados en Estado Mayor que incluyen, además de Oficiales Navales locales, Oficiales invitados de las otras Fuerzas y de otros países. Importa también señalar que la Escuela de Guerra Naval, ofrece regularmente cursos de interés compartido o especialmente dirigidos a la comunidad civil con el propósito de contribuir al desarrollo del conocimiento en nuestra sociedad. Como se ve, al hablar genéricamente de la Escuela Naval, estamos hablando entonces de cuatro institutos de enseñanza, cada uno con su complejidad e individualidad funcional. Y aún más, debemos citar un quinto que es también parte de nuestra realidad marítima, pues allí se dictan varios de los llamados cursos OMI (Organización Marítima Internacional) para la gente de mar. Hoy día tenemos dentro del predio, al Complejo Deportivo Naval que se autofinancia y ayuda también a escuelas e instituciones de la zona, y comprende facilidades de las que se sirven civiles y militares y que utilizan desde chicos de 7 años hasta adultos mayores. Abarca todas las actividades físicas imprescindibles en esta formación No hablamos de un entretenimiento o algo lúdico, una piscina cerrada es algo elemental en la formación de un marino y la historia nos lo ha demostrado cruelmente. Actualmente los alumnos hacen piscina casi a diario y allí aprenden a resistir en lo que será el escenario de riesgo de su profesión.  Se debe mencionar también el Salón de Actos y el Salón de Conferencias, que ha incluido e incluye múltiples eventos de tipo académico o cultural relacionado con el mar. La Escuela Naval no es la obra de un día, es la obra de años y sus adecuaciones a sus exigencias crecientes y a sus posibilidades. La situación actual del área Miramar no responde a la casualidad ni a decisiones caprichosas, apresuradas o producto del impulso u originalidad de una sola administración naval. Deriva, por el contrario, como es debido, de un plan estratégico institucional formulado en base a los recursos disponibles, con continuidad durante las diferentes administraciones navales y la aprobación del Mando Superior, es decir todos los Gobiernos de este último medio siglo. Vale decir, el Estado y la Armada, como su brazo ejecutor de la Política en este campo de acción y desarrollo, encontró con un concepto de racionalidad y economía de esfuerzos y erogaciones, el desarrollo y proyección de la Educación Naval y Marítima de la República en esta área: un polo educativo o un campus universitario ya existente, producto de 52 años de esfuerzo sinérgico.

IMPACTO DE UN EVENTUAL TRASLADO EN LOS EDUCANDOS

A los diferentes centros de enseñanza que funcionan en la Escuela Naval, concurren:

– Jóvenes alumnos de los cursos de formación naval militar. En una carrera de cuatro años, tres de los mismos se realizan bajo el régimen de internado, saliendo los fines de semana a sus domicilios. El último año en su mayor parte, los alumnos son de carácter externo. – Jóvenes alumnos civiles que siguen la carrera marítima para egresar como Pilotos o Ingenieros Mercantes. Ellos, como cualquier universitario que concurre a una facultad, lo hacen naturalmente en condición de externos, es decir, llegan, toman clases y se retiran todos los días. – También el Bachillerato Naval es externo, jóvenes que van y vienen a diario como alumnos de cualquier otro liceo de la Capital. – Los usuarios civiles, navales y gente de mar que usan el Simulador de Navegación, los concurrentes a los cursos de la Organización Marítima Internacional y todo aquel interesado en las Conferencias y Ciclos de disertantes brindados por la Escuela de Guerra Naval, tanto en las aulas como en el Salón de Conferencias del Área Miramar. – Los alumnos de la Escuela de Guerra Naval, para cursos de pasajes de grado, ascensos y cursos de Estado Mayor, con participación de nacionales y extranjeros. Los civiles, muchos de ellos miembros del quehacer marítimo nacional, que concurren voluntariamente a las actividades curriculares que ofrece la Escuela de Guerra. Los alumnos de las carreras naval militar y mercante en forma importante, así como también los jóvenes liceales en menor grado, necesitan de forma imprescindible para complementar la formación teórica en las aulas, concurrir al puerto donde están surtos los buques militares, mercantes y las instalaciones conexas, léase logísticas, de mantenimiento, hidrográficos, buceo, un largo etcétera, todos ubicados en Montevideo. Hoy día es diario y continuo el flujo de locomociones que van y vienen de la Escuela Naval y la Escuela de Guerra Naval al Puerto de Montevideo y viceversa. Resultaría impensable cumplir la enorme mayoría de esas actividades si se decidiera ubicar las instalaciones fuera de Montevideo y sería mucho más dificultoso y costoso si las instalaciones se ubicaran en zonas de difícil accesibilidad. En algunos casos el traslado de la Escuela Naval de su actual ubicación, hasta podría implicar dejar completamente aislado y desconectado a los servicios de Enseñanza Naval y Marítima de todos aquellos que requieran sus servicios y facilidades. El aspecto sanitario, hoy con la cercanía entre Escuela Naval y Hospital Militar, es otro considerando en un Instituto con más de 200 alumnos en régimen de internados. Es casi una certeza qué, en caso de traslado a un lugar lejano en la geografía, ese alumnado se quedará sin el Instituto por ellos seleccionados para sus estudios, pues los alumnos mercantes, jóvenes montevideanos que están cursando una carrera terciaria tendrían que desplazarse varios kilómetros por día o buscar alojamiento en la zona donde se decida instalar los centros de educativos, algo claramente difícil para un estudiante por los costos y el esfuerzo físico y sicológico que conlleva. En definitiva, el impacto podría implicar quitarle la posibilidad de esos estudiantes para seguir la carrera terciaria elegida, desalentarlos por razones ajenas a su vocación. Es oportuno señalar que la carrera mercante se dicta en la Escuela Naval desde sus orígenes, 1916 los pilotos y 1962 los ingenieros, por una clara y elemental razón de cometidos homogéneos. Vale decir, muchas materias de navegación y máquinas, son comunes entre las carreras naval y mercante y se dictan con los mismos profesores al mismo tiempo. También los jóvenes liceales verían sustantivamente limitada y hasta cercenada la posibilidad de concurrencia al liceo elegido. Los extranjeros que al atracar sus buques en Montevideo aprovechan para realizar los cursos OMI en la Escuela Naval, difícilmente puedan seguir haciéndolo. Algo similar ocurre con nuestros propios marinos mercantes. A modo de ejemplo: la Corporación de Prácticos de Río y la Sociedad de Prácticos del Puerto de Montevideo, o sea, los Prácticos uruguayos, vienen realizando periódicamente en la Escuela Naval, actividades de actualización en cumplimiento de la Resolución A 960 de la Organización Marítima Internacional. La ubicación de la escuela Naval, en un lugar lejano o de difícil accesibilidad, podría derivar en que los Prácticos decidiesen efectuar esas actividades en Buenos Aires.

IMPACTO EN LOS EDUCADORES, EN LOS LOGROS Y EN EL PRESTIGIO ADQUIRIDO DENTRO Y FUERA DE FRONTERAS.

El pilar básico de un Instituto de enseñanza lo constituye su cuerpo de Docentes e Instructores. El mismo está formado por profesores militares en la instrucciones profesionales y profesores civiles en las asignaturas académicas.  Siguiendo criterios pedagógicos elementales, una materia con cuatro horas semanales, se divide en 2 horas de clase un día y 2 horas otro día. También hay materias con cargas horarias más amplias, o teóricas y prácticas que requieren que un profesor vaya hasta tres veces semanales al Instituto. Estos profesores nunca son exclusivos y los mismos deben concurrir a otros Centros de formación y adecuar horarios para su cumplimiento. En caso de decidirse la instalación de la Escuela Naval y la Escuela de Guerra Naval en lugares alejados fuera de Montevideo y/o lugares de difícil acceso ¿Tanto a militares como a civiles se les solicitará que se trasladen cientos de kilómetros diarios para su misión docente? Si esta mudanza se confirmase, seguramente se perderá la inmensa mayoría del cuerpo docente, sostén fundamental de la enseñanza naval y marítima. Sobre fines de la década del 80 la Escuela Naval comenzó a transitar un camino de búsqueda de mejora y perfeccionamiento en la educación. El resultado casi inmediato fue que ganó el Premio Nacional de Calidad en la Educación, la Escuela certificó en años siguientes la calidad de su proceso educativo, haciéndolo bajo las exigentes normas UNIT ISO 9001 y las no menos exigentes normas internacionales de AENOR ISO 9001. Y si importante fue lograrlo, más importante fue mantenerlo con el paso de los años. Posteriormente llegó el momento de las Licenciaturas reconocidas por las autoridades nacionales educativas, tanto para militares como para mercantes. Es de señalar, asimismo, que debido a todos estos antecedentes, historia, esfuerzo, dedicación y profesionalidad, la Organización Marítima Internacional distinguió a la Escuela Naval como un Centro de Formación Marítima oficialmente reconocido en la región. Ello ha influido también en que Uruguay sea parte de la famosa Lista Blanca de la OMI, con los beneficios que ello conlleva para nuestros puertos y transporte marítimo. Como vimos, los cursillos OMI (cursos cortos obligatorios que la Organización exige para los hombres de mar), que se dictan en la Escuela Naval, tiene como usuarios a muchos extranjeros cuando sus buques están surtos en el puerto de Montevideo. Una mudanza a un lugar lejano eliminaría la posibilidad de dictar los cursos OMI a los extranjeros, una mudanza a zonas de contexto crítico de difícil accesibilidad limitaría esa posibilidad afectando por ende el prestigio internacional ya logrado por el País. La realidad es siempre el mejor indicador. En tal sentido debe resaltarse qué, en las últimas tres décadas, la matrícula de alumnos mercantes ha crecido en forma notoria, lo cual es más meritorio por el hecho de las dificultades que ha afrontado en el mismo período de tiempo, nuestra flota mercante de ultramar. Una vez más, el traslado de estas instalaciones a lugares lejanos o a zonas de contexto crítico de difícil accesibilidad, reduciría drásticamente la matrícula de los alumnos civiles de las carreras mercantes. Asimismo, de esta intención cabe destacar que la línea diseñada para el futuro o su proyección al porvenir de la Escuela Naval, decidir instalar los centros educativos en cuestión en algún lugar alejados fuera de Montevideo apuntaría a una política de aislamiento y no de integración a la sociedad; instalar en el ostracismo a los estudiantes de la Escuela Naval. Pongamos ejemplos de integración deportiva: la Escuela Naval es uno de los equipos fundadores de la Liga Universitaria de Deportes, otra institución centenaria. El Bachillerato Naval suele competir en ADIC. Es algo probado que el deporte integra y une. Una vez más, estas integraciones se perderían. Nótese que la Escuela Naval, equipo de los decanos de la Liga Universitaria de Deportes, jamás dejó de competir en ella. Sería un paso atrás en un siglo de historia. Ha habido experiencia también de alumnos navales participando de algún modo, de actividades en algunas de las Universidades del Sistema Educativo Nacional, compartiendo aulas, bancos y conocimientos con los estudiantes civiles. Y a la vez hemos tenido estudiantes de estas Universidades usando las facilidades de la Escuela Naval en áreas particulares del mar, por ejemplo, simposios de protección del medio ambiente marino y de la fauna marítima.

En definitiva: el horizonte debe ser integrar, NO aislar.

¿PREGUNTAS?

¿Será que la justificación para el traslado de este Centro de Enseñanza pueda ser su emplazamiento frente al mar y el eventual valor inmobiliario de esos terrenos?

A nivel prensa se menciona la intención de aprovechar su venta para la formación de un fondo para la adquisición, de material naval. ¿Se habilitará una instancia previa de análisis al respecto?

La diligente rapidez de este proyecto lleva a preguntarse ¿Existe ya un análisis adecuado y equilibrado de las áreas y misiones que cumple esta instalación y las serias consecuencias que este traslado implicaría?

¿El precio a obtener con la venta de los terrenos actuales alcanzaría a cubrir los gastos de instalación en el nuevo predio? ¿O solo cubriría una parte y el resto lo tendría que aportar el Estado?

¿Existe un estudio de costos de inversión para el traslado de todas las instalaciones mencionadas? ¿Existe conciencia en la magnitud de la obra que demandaría? Sin duda alguna, un estudio de aceptabilidad, factibilidad y adecuación, podrá mostrar que esa argumentación es insostenible para una decisión de esta naturaleza. Es imposible que las ecuaciones económicas y logísticas cierren. Más utópico aún, que eventualmente pueda quedar un margen que pudiese traducirse en obtener un medio o una plataforma naval.

¿No resultará ésta, una operación económica, en la que los recursos financieros a erogar resulten superiores a los que se recibirán?

Seguir adelante con esa intención, sin contar con el mencionado análisis y su fundamental aspecto económico ¿no implicaría un accionar impulsivo y un desconocimiento de las consecuencias que acarrearía en una institución centenaria como la Escuela Naval y sus centros de Formación Naval y Marítima? ¿No daría por tierra las políticas seguidas desde hace más de medio siglo por sucesivos gobiernos?

¿Existe una estrategia o línea de acción para el corto, mediano o largo plazo? ¿Existen objetivos y visión al respecto?

Habida cuenta de todo lo expresado y ciertamente de la declaración de Bien Departamental del edificio ¿Sería descabellado pensar que el desarrollo de un proyecto inmobiliario en el Área Miramar, será complicado y en consecuencia podría llegar a impactar negativamente en la imagen de quienes eventualmente puedan ser señalados como responsables? 

Los antecedentes a nivel nacional e internacional, señalan que en toda circunstancia, momento o lugar la decisión del traslado de un Instituto de Enseñanza pudo deberse a múltiples razones: para ampliarlo, para mejorarlo, para aumentar sus prestaciones y servicios, para incrementar sus facilidades, para acercarlos a Centros Tecnológicos, etc. Se desconoce que alguna vez algún traslado de este tipo, haya podido basarse en consideraciones sobre el costo del metro cuadrado que ocupa. Si esto fuera así, preocupa el destino de los viejos centros de enseñanza y universidades en el mundo, a menos que algunos fuesen catalogados como de 2da. clase y forzados a asentarse en zonas marginales o lejanas. El Estado tiene el deber de proveer el material necesario para que la Armada cumpla con las misiones y tareas inherentes a las obligaciones que la Nación debe desarrollar en el área jurisdiccional marítima. Por el contrario, esta operación ¿no implicará la destrucción y el eventual sacrificio de logros trascendentales, de logros costosamente alcanzados en el transcurso del último medio siglo?

CONSECUENCIAS

En primer término, la formación y capacitación de los Oficiales Navales es una actividad esencial y continua que no puede ser suspendida, por lo tanto, más allá de la inversión que su reubicación determine, sería necesario ajustar cronológicamente de manera precisa, la entrega de las nuevas instalaciones con la desocupación de las actuales. Para que ello ocurra, deberán destinarse recursos presupuestales para sostener simultáneamente, los gastos de funcionamiento del Área Naval Miramar y los que demande la inversión en el nuevo proyecto, durante todo el periodo de ejecución que demande la obra, sin contar durante este proceso con los recursos que se esperan obtener a través de la enajenación. El Estado seguramente deberá multiplicar los gastos anuales de funcionamiento y mantenimientos actuales de la ESNAL. El impacto negativo afectará varias áreas en los aspectos de enseñanza, integración, social, naval, marítimo, cultural y de integración. La mudanza implicará un impacto negativo directo y grave en la enseñanza y Formación Naval y Marítima.

RESUMEN

  • La educación naval se verá afectada negativamente en todos los aspectos.
  • Se corre el riesgo de reducir drásticamente la matrícula mercante del instituto y más aún, perder la formación y enseñanza de los Oficiales de la Marina Mercante.
  • Se arriesga perder el reconocimiento de OMI de un Centro de Enseñanza Marítima en la región.
  • Se perderá la chance de impartir cursos OMI a nacionales y extranjeros.
  • Se arriesga el cierre del Bachillerato Naval
  • Se perderá la Escuela de Guerra Naval, lo que implica enseñanza para los cursos de Oficiales, pasajes de grado y de Estado Mayor.
  • Se perderá el Centro de Adiestramientos de maniobras para Oficiales Navales y Mercantes.
  • Se perderá el Salón de Conferencias de la Armada
  • Se perderá el Complejo Deportivo Naval.
  • La Armada perderá sus instalaciones para recibir a buques y delegaciones extranjeras.
  • Las escuelas de enseñanza primaria en el área perderán su posibilidad de realizar deportes y piscina.
  • Se perderá la capacidad de realizar eventos protocolares, de agasajo, de festividades nacionales de relevos con capacidad de asistencia de público.
  • Disminuirá drásticamente la capacidad de ingreso a la Escuela Naval por la complejidad y el distanciamiento involucrado.
  • Se perderá el Centro de Conferencias para la actividad Marítima.

CONCLUSIONES

La ejecución de una medida de esta naturaleza de la que se desconoce la estrategia o línea de acción para el corto, mediano y largo plazo; sin un justificado análisis de factibilidad, conducirá a daños y perjuicios, difíciles de cuantificar y algunos de ellos: irreparables. Los costos logísticos de un traslado de esta naturaleza, en un emplazamiento totalmente separado de sus necesidades humanas, materiales, culturales, educacionales y alejados de sus alumnos y usuarios para su regular funcionamiento, demandaría inmensos recursos para obtener un resultado empobrecido y disminuido, Es necesario enfatizar que este traslado involucrará una inversión de millones de dólares para su realización, pero además aparejará una asignación presupuestaria anual para el mantenimiento y funcionamiento francamente superior al actual, el cual en este momento apenas cubre las necesidades básicas de alimentación y vestimenta. Este requerimiento excederá ampliamente las capacidades financieras del Estado para asignarlas con este cometido. Cuando se efectúan los estudios de todos los emprendimientos, de cualquier índole o naturaleza, (civil, militar, comercial, industrial, etc.) y de los mismos surgen que los perjuicios e inconvenientes de toda naturaleza, desde económicos hasta de afectación a los intereses nacionales, son ampliamente superiores a los escasos beneficios de índole particular a obtener, dichos emprendimientos son detenidos de inmediato, desechados y descartados muy especialmente cuando estos proyectos no son privados sino del Estado. El presente proyecto, debido a los elevados costos de inversión, complejidad y dificultad demandará una fase inicial de estudios y planificación que insumirá esfuerzo y tiempo, estimándose concluida ya avanzado el lapso del gobierno en funciones. Seguramente la concreción de este emprendimiento finalizara en el periodo del gobierno siguiente. Por lo expresado, una obra de esta magnitud y duración requerirá de un consenso y aprobación política especial, a los efectos de que una vez iniciada, la misma no se interrumpa por falta de coincidencia política/partidaria y todo este proyecto quede paralizado a medias, habiendo antecedentes de obras gubernamentales iniciadas y luego paralizadas. El atractivo del negocio para potenciales inversores es cuestionable, en virtud de las mencionadas limitaciones para desarrollar proyectos, por las dimensiones y características de las construcciones existentes tanto para su demolición como adaptación. La consecuencia final, seguramente será que debido a los costos excesivos, a la baja cantidad de ingresos y a la pobre calidad de los resultados; dentro de algunos años seguramente se decidirá clausurar esta nueva dependencia. Y lo único que se habrá logrado será haber retrocedido 100 años y que la Nación perdiera su capacidad de formación naval y marítima para el ejercicio de los deberes y responsabilidades del Estado en su área jurisdiccional marítima. No resulta razonable, desmantelar un Campus Universitario, un Polo Educativo que funciona de manera eficaz y eficiente, ante la eventualidad de obtener algunos recursos adicionales que, aún en el caso de obtenerlos, no justifican el quiebre de un proceso de consolidación del Sistema Educativo Naval que demandó décadas de esfuerzo institucional y cuyos resultados están a la vista. Se debe tener muy presente que el personal debidamente formado en cuanto a lo técnico, moral, de espíritu de cuerpo y valor, es el último recurso con que cualquier organización cuenta, en especial para salir de situaciones de gravísimas carencias en sus medios, como la que vive hoy la Armada. El personal es el pilar para cualquier camino de mejora que se intente recorrer. Ultima escalón de la resiliencia institucional. Si con esta medida se afecta aún más al personal en los aspectos reseñados, no habrá base sólida para que la imprescindible recuperación material redunde en la deseada recuperación de capacidades y, sin ello, no habrá futuro. Tampoco parece consistente qué, desde el propio Estado, se promueva la pérdida de un Bien de Interés Cultural para el acervo de la ciudad, sin una justificación real de la medida. Debido a la importancia del proyecto, es imprescindible un estudio profundo y previo, pues de lo contrario, podría pensarse que es simplemente un proyecto de interés inmobiliario. Concretar esta iniciativa sin que aparentemente exista otro motivo además de la ubicación de los terrenos, sin que existan estudios que permitan determinar su pertinencia, conveniencia y viabilidad desde todo punto de vista, pondrá en riesgo a la Armada Nacional misma ya que se socavará la fuente donde se forma y perfecciona su capital más preciado y el único imprescindible, sus recursos humanos al:

  1. Limitar dramáticamente su capacidad de reclutamiento afectando la formación y la posibilidad de imprescindible y asidua posterior concurrencia
  2. Inviabilizar su capacidad de mantener el nivel de excelencia de las plantillas docentes que constituyen los distintos centros de formación y enseñanza involucrados
  3. Degradar sustantivamente el nivel y las capacidades de las instalaciones ya que seguramente lo que se recaude por la enajenación del predio no permitirá replicar lo que hoy se encuentra disponible y difícilmente en épocas de lógicas y manifiestas limitaciones presupuestales se asignen recursos que no han sido previstos.
  4. Afectar sustantivamente la captación y formación de Marinos Mercantes además de todo lo relacionado con las exigencias de la OMI (Organización Marítima Internacional), lo cual redundará nada más ni nada menos que en la pérdida para el País de ciudadanos formados para desarrollar sus actividades en un ámbito marítimo que cada día demanda más cantidad y calidad de recursos humanos, esto es una forma de PERDER SOBERANÍA, los puestos que no ocupemos nosotros (sea por falta de gente formada, sea por baja capacitación) serán ocupados con mano de obra extranjera.

La ARMADA NACIONAL vive momentos críticos producto de la falta de inversión para la adquisición del material necesario que le permita cumplir con la misión DEFINIDA POR EL NIVEL POLÍTICO, si además de esta realidad objetiva, el mismo nivel político de la conducción Nacional afecta la fuente de sus recursos humanos, el resultado será tan catastrófico como previsible.

RECOMENDACIÓN

Se debe realizar un completo análisis de este proyecto, serio, profesional que involucre a todos los actores, en especial a la Armada Nacional, y abarque minuciosamente todos los aspectos incluidos los costos implicados y las consecuencias de toda naturaleza que conlleva este proyecto. Este estudio seguramente permitirá tomar real conciencia de la magnitud, la trascendencia, la dificultad, el impacto, el perjuicio y la gravedad que conlleva su ejecución. Las Áreas a desarrollar son de tal envergadura que, además, excederán el tiempo de un gobierno y requeriría por lo tanto un acuerdo inter partidario de carácter nacional.

ASOCIACIÓN CF RAMIRO JOUAN DE EX ALUMNOS Y AMIGOS DE LA ESCUELA NAVAL

Organizaciones que adhieren:

“El mar nos une”  Presidente CN(R) Ney Escandón

“Liga Marítima Uruguaya”, Presidente CN(R) Artigas Zorrilla

“Asociación de Reservistas Navales” Presidente CN (R) Héctor Yori

“Sociedad de Prácticos del Puerto de Montevideo” , Presidente CF (R) Osvaldo Pirez

“Corpración Uruguaya de Prácticos del Río Uruguay, Río de la Plata y Litoral Maritimo Oceánico” , Capitan de Marina Mercante Sergio Gorriarán

“UCOMAR” , Presidente, Cap. de Marina Mercante Javier Gatto.

“ADES” , Presidente Ingeniero .Agrónomo. Jorge Diena.

“Revista Naval” , Presidente CN(R) Aldo Francescoli

“Uruguay Visión Marítima” , Director Tersita Pica

“Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial” , Presidente CN(R) Roberto Lettieri

“Women’s International Shipping & Trading Association” WISTA Uruguay , Presidenta Kristen Schandy

Asociación Cultural y Educativa Uruguay Marítimo” , Director AN (RN) Dr.Carlos Olave Castro

CENNAVE Centro de Navegación”  , Presidente Alejandro González

Centro de Suboficiales Navales” , Presidente: Suboficial de Cargo (R) Julio Sequeira.

“Uruguay Proa al Mar” ,. Director: Roberto Bardecio

3 COMENTARIOS

  1. Es increíble que solo por plata quieran vender el Área Naval Miramar.!
    ¿Porqué no venden la Facultad de Ingeniería? Está también en un terreno caro y la podemos mudar al lado del Instituto de Investigación Atómica en Malvín Norte.
    ¿Porque no venden el Parque “33 Orientales”? Actual club de Golf. Vale mucho más.
    ¿Quieren plata de Carrasco? Vendan el parque Lavalleja. (Franja costera del arroyo Carrasco) Sobre todo el lado Norte de Av Italia. Que además tiene, problemas de Seguridad. (¿Recuerdan lo que le ocurrió al exelente Cap H. Pratti?)
    ¡Un gran abrazo a todos los colegas que pueden hacer algo por ella!

  2. Comparto todos los comentarios vertidos en el artículo.
    Hice el mismo comentario que José Luis el año pasado en esta revista, PORQUE NO VENDEN LA FACULTAD DE INGENIERÍA sería el mismo argumento. estamos en PANDEMIA hay pocos recursos, El Ministro de Educación y Cultura podría decirle a la UDELAR vendan todos los edificios valiosos que tienen, FACULTAD D EMEDICINA, FACULTAD DE DERECHO, FACULTAD DE INGENIERÍA y los trasladan a Canelones o Durazno.
    Los que plantean vender el AREA MIRAMAR, NO TIENEN IDEA DE LAS INSTITUCIONES QUE FUNCIONAN EN ESE ÁREA NI DE LAS CONSECUENCIAS.
    El COLEGIO DE PROFESIONALES DE LA MARINA MERCANTE se opone a la venta del AREA MIRAMAR

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