Una empresa de vanguardia en la industria uruguaya que le hace frente a la crisis del sector

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Sandonato S.A. es una Industria Metalúrgica fundada en 1977, que se especializa en la fabricación de estructuras metálicas, tanques, cisternas, tolvas, silos, autoclaves, recipientes a presión, todo en aceros al carbono o aceros inoxidables. Con Ancap, Conaprole y OSE como sus principales clientes en el mercado local, Sandonato se convirtió en un líder de la industria, en la fabricación de cisternas sobre camiones y cisternas semirremolques de tecnología autoportantes. La empresa está instalada desde 2008 en el Paso de la Arena, en una planta de 5.000 m2 de edificación, en un predio de 27.000 m2, ubicada en Cno. Tomkinson, lo que significó un salto importante manifestó a La Mañana, Stefano Sandonato. En 2014 tenía más de 50 operarios, pero actualmente tiene la mitad. “Está complicado” dice Stefano, pero la empresa se reinventó en la construcción naval.

La incursión en la construcción naval

En Uruguay, los 90’ fueron muy magros para la industria naval, pero eso cambió a partir de 2006. Ese año se construyeron cuatro barcazas para la exBotnia (actual UPM). El proceso continuó en los años siguientes con la construcción de un buque balizador para la Armada Nacional y una plataforma de rescate submarino. Por cuenta de los talleres socios del Clúster Naval, también se construyeron las barcazas “Garzas Viajeras” y la “Río de los Pájaros”; ambas construidas para transportar combustible de ANCAP, que fueron botadas al agua en 2010 y 2011. Luego, el Clúster construyó un buque remolcador para esa empresa estatal y luego realizó la primera de tres barcazas de Montes del Plata que se construyeron en el dique del Servicio de Construcción y Reparación de la Armada (SCRA). Lo que significó la embarcación más grande jamás construida en Uruguay. El consorcio gallego-uruguayo, Galictio Tiferey S.A., socio del Clúster, se afincó en esas instalaciones donde construyó las siguientes dos barcazas y, junto a Tecnymo, modernizaron el astillero y capacitaron a 80 trabajadores, en un plan macro -que nunca vio la luz- que proyectaba un Polo Naval en esa zona del Cerro. Por distintos motivos y, sobre todo, al perder la licitación para construir la draga D-11, Galictio Tiferey tuvo que abandonar las instalaciones del SCRA y liberar el astillero para la llegada de la adjudicataria de la obra, la holandesa Royal IHC. En 2009, esta metalúrgica empezó a incursionar en la industria naval, tras una fuerte apuesta a la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías, invirtiendo en infraestructura, (máquinas con control numérico, soldaduras con equipos CMT y Arco Sumergido), e ingeniería aplicada a todos los procesos constructivos. Certificado como Taller Naval Especializado, Sandonato empezó a trabajar en colaboración con otras empresas del ramo a nivel Nacional e Internacional, al integrar el Clúster Naval, entusiasmados por la iniciativa del Gobierno de turno y las autoridades del Ministerio de Industria que promovía el polo naval en la bahía de Montevideo, para exportar navipartes a la industria naval en auge en Brasil. Por ese motivo, más de 15 veces, los Sandonato viajaron a tierras norteñas para afinar detalles de las demandas que tenían los astilleros del vecino país. En ese entonces el ingeniero Roberto Sandonato, uno de los directores de la empresa, era uno de los principales directivos que estuvo casi desde los inicios del Clúster. Pero la integración productiva con Brasil, promovida en nuestro país, no prosperó porque ese convenio nunca llegó a homologarse por el Gobierno brasileño.

Las dragas de IHC

Más allá de algunos trabajos puntuales para la industria naval que hizo Sandonato un lustro atrás, su vínculo y experiencia con la construcción de embarcaciones y navipartes se consolidó con la llegada de la empresa holandesa. La construcción de la Draga D-11 “21 de julio” (en alusión a la fecha de creación de la ANP el 21 de julio de 1916) se inició en junio de 2017, después de que IHC ganó la licitación y suscribió contrato con la Administración de Puertos en noviembre de 2016. El proyecto consistía en una embarcación de dragado de 91 metros de eslora, 18 metros de manga y una capacidad de 4.200 metros cúbicos para el dragado de lodos y arena fina, y con una comodidad para alojar 32 tripulantes.

En 2009, esta metalúrgica empezó a incursionar en la industria naval, tras una fuerte apuesta a la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías.

La obra que fue inaugurada en marzo de 2019 representó una inversión del Estado de 61 millones de dólares e involucró a casi 50 empresas y talleres metalúrgicos uruguayos que garantizaron el 20% de componente nacional. Pero los trabajaos más grandes los realizaron CIR y Sandonato. Esta última, construyó las compuertas y bloques de la sección central (cántara), y además fabricó el mástil y reconstruyó la compuerta del dique de la armada que estaba muy deteriorada.El vínculo de trabajo entre Sandonato y la empresa holandesa, líder en construcción de dragas en el mundo (construyen una por semana), se mantuvo, a punto tal que IHC le confió la construcción de una nueva draga para su stock. La misma está en los galpones de la empresa, a pocas semanas de su finalización. 

Fuerte caída de la industria nacional y del sector metalúrgico

Según cifras oficiales, de los estudios realizados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el núcleo industrial -que no incluye a ANCAP, UPM, Montes del Plata y Pepsi- tuvo una caída interanual del 23,2 % en mayo, una leve mejoría respecto a abril 2019-abril 2020 cuando había caído 25,9 %. Durante los primeros tres meses de la pandemia (marzo-mayo), la producción del núcleo industrial tuvo un desplome de 17,7 % con respecto al mismo trimestre del año pasado. Por su parte, dos de las ramas más importantes de la industria metalúrgica fueron las que más sufrieron el impacto de la pandemia. El rubro automotriz tuvo una caída interanual (mayo 2019-mayo 2020) de 76,1 % mientras que la fabricación de recipientes metálicos también registró un desplome similar, al caer 76,2 %. Comparando de enero-mayo de 2019 y 2020, el declive del sector también es significativo. La industria automotriz cayó 43 %, mientras la del metal un 51,7 %. Los indicadores en materia de ocupación laboral en la industria nacional también mostraron una importante caída en el mes de mayo: El Índice de Horas Trabajadas (IHT) cayó 23,8 % y el Índice de Personal Ocupado (IPO) un 15,7 %.  El IPO en la industria del metal registró una de las caídas más grandes del mercado. El rubro de fabricación de recipientes de metal cayó 52,5 %, automotores y repuestos 40,8 % y construcción y reparación de buques 34,8 %. https://www.xn--lamaana-7za.uy/

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