Los armadores de remolcadores advierten sobre una crisis casi terminal

0
358

La Cámara de Armadores de Remolcadores (CAR), entidad que agrupa al 90% de las empresas dueñas de los buques que remolques y maniobras en puerto, manifestó que la crisis que arrastra la actividad se agudizó con la llegada de la pandemia. “Las sucesivas crisis, provocadas por la coyuntura nacional, y por cuestiones propias de la rigidez de la actividad, han llevado a la mayoría de las empresas, que brindan centenares de puestos de trabajo, a quedar al borde de la quiebra en infinidad de ocasiones”, señalaron. El sector del remolque, en tanto esencial para el comercio exterior, es una actividad impostergable en el marco de la emergencia sanitaria, por lo que siguen operando de acuerdo con los protocolos establecidos para la actividad. No obstante, según señalan, la pandemia los sorprendió en un momento donde ya estaban en una situación crítica producto de la crisis económica general, y del sector de remolques en particular.

Menos buques

Desde el inicio de las restricciones, indicaron, “el Puerto Buenos Aires perdió un 30% del volumen, principalmente debido a la suspensión de recaladas de portacontenedores; los puertos sobre el Paraná vieron una caída de la actividad del orden del 40%; el Puerto La Plata un 30% y los de Quequén y Bahía Blanca un 35%”. “Sumado a la enorme pérdida de volumen, la cadena de pagos está casi suspendida, y la reducción de costos que han hecho las empresas ha sido llevada a su máxima expresión, por lo que la actividad está en una crisis casi terminal”, manifestaron. Su carácter de servicio esencial dentro de la crisis sanitaria los excluye de ciertos alicientes impuestos por el Gobierno para las empresas cuya actividad económica cayó debido al aislamiento social preventivo y obligatorio.

Suspensiones subsidiadas

En este marco, y producto de la crisis “de arrastre”, plantean que se contemple la posibilidad de las “suspensiones subsidiadas”. “Cada remolcador lleva 12 tripulantes para las 24 horas de operación. No obstante, cada tripulante trabaja 12 horas. Además, tienen un coeficiente de franco de 0,6 por jornada trabajada. Lo que pedimos es evaluar el pago del 60 o 70 por ciento del sueldo para los trabajadores que están en sus casas, y exceptuar a las empresas del pago de cargas sociales”, indicaron a Trade News fuentes de la cámara. “Pedimos también que los gremios acepten el “trabajo al gancho” (embarque sólo cuando hay actividad o tareas de mantenimiento) para poder paliar la crisis”, ampliaron. El planteo fue presentado de forma extraoficial a los gremios. No hubo respuesta.

Crisis reciente

El sector de los remolques tuvo un antes y un después de la gestión de Cambiemos. En el ambiente se los conocía como “el pool de remolcadores”: pocas empresas y tarifas altas. Con el ministro Guillermo Dietrich a la cabeza, Cambiemos literalmente atacó al sector promoviendo el ingreso de un competidor extranjero en las licitaciones para los servicios a los buques gaseros y regasificadores, en Bahía Blanca y Escobar. Con la entrada de Svitzer, empresa del Grupo Maersk, los “costos logísticos” que pagaban los armadores y puertos se redujeron finalmente. Aparentemente demasiado para seguir operando, advierten desde la CAR. Ahora, los armadores de remolcadores subrayan que la combinación de aquella baja de tarifas se conjuga con un combo “terminal”. Entre los factores –más allá del ingreso de Svitzer como competidor en un mercado con baja demanda– señalan la recesión económica; las restricciones sanitarias que limitaron las recaladas de buques; la crisis petrolera que impacta en la actividad de los buque tanque, las centrales térmicas y las destilerías; la reducción de la actividad de los buques gaseros; el dólar oficial “estancado” en un contexto inflacionario y la inflexibilidad del sector laboral para contemplar el marco de excepción actual. https://tradenews.com.ar/

DEJA UNA RESPUESTA