HISTORIAS MARITIMAS NO CONTADAS (Parte II)

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Don Jaime Carrrau Olascoaga “Jimmy”

La historia de la barca CORINNE y su llegada a Uruguay es el comienzo de la vida marinera de los Carrau en Uruguay.

Nos contaba Jimmy que allá por 1864 embarranca en la bahía de Montevideo la barca catalana Vilasanesa denominada CORINNE  y la compran Pablo y Pedro.  “Ahí vemos, en una carta que Pablo le escribe a su madre, como interpretaban en aquellos años las sociedades, dado que Pablo le dice madre: soy dueño del 65% de la barca y Pedro es socio del 35%, por tanto el dueño soy yo. Indudablemente esto reflejaba un carácter muy fuerte. Compraron la barca en 5400 patacones, que era la moneda oficial y gastaron 2000 más en ponerla a punto, embarcando como Capitán a su primo Don Gerónimo Ferres, e iniciaron su aventura catalana que duro hasta 1870, momento en que el vapor, comenzó a liquidar a la vela por lo menos en el tráfico al Río de la Plata. De esta manera, cargaron el buque con cueros vacunos sobretodo de becerritos, y lo enviaron a Barcelona. Ahí la mercadería se remataba sobre el buque, Ignoro cuantos días de tiempo de plancha había para la venta de los cueros, pero si sé porque está escrito que el tiempo de plancha para rematar en Montevideo las mercancías que traían, era de 90 días.”

            ” Regresado a Montevideo y vendida su carga se producían dos tipos de subida  al hemisferio norte, bien con tasajo para Cuba, bien con frutos del país a Barcelona. Muchas veces se fue a La Habana con tasajo, y una vez vendido ahí esa carne salada y seca, compraban azúcar con lo cual regresaban a Barcelona completando un viaje que podía durar entre 350 y 400 días, pero desde luego si bien no se especulaba y había que salir compitiendo con otras barcas, ganaron mucho dinero, con una barca a la que embanderaron con bandera uruguaya, solicitando cese de pabellón español, que se producía cuando recibían el pasavante.”

            “Es digno destacar, que en ese tiempo al buque lo recibían dos figuras jurídicas, uno que era el agente marítimo, que era quien firmaba la documentación aduanera, y se encargaba de los tripulantes, refacciones, etc. y el consignatario de buques, que era el que se encargaba del remate de la mercadería, y que era responsable del timeship, o sea de llevar adelante el tiempo de plancha, cobrar, pagar, girar y ya cuando los buques de vapor, contaron con estafeta postal, enviar el correo con dinero, recomendado e informar a los distintos comerciantes, a través de agentes internos que normalmente eran familiares, la situación de cómo iban los mercados y como venían las producciones de distintos productos, lo cual es prácticamente  se hace en las bolsas del mundo y en aquellos tiempos nacía la idea con una demora de 30 a 40 días.”

             “Carrau, comenzó a ser importador, exportador, armador, consignatario de buques, y agente de cargas en tránsito, que en aquel tiempo pasaban por Montevideo procedente de los ríos alrededor de 650 mil toneladas, de productos varios.”

            “ El negocio de la consignación de buques se amplio, y comenzamos a ser agentes las principales navieras españolas…..”

Continuará

Por Fernando Pontolillo para UVM.

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