Entre dos huracanes “Uds. sabrán lo que hacen” Parte III

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Por C/A (R) Hugo Viglietti

20.00 Hrs. A bordo del “ROU04.-

El comandante y el Navegante vuelven a comparar las predicciones previas con la realidad  y confirman lo errático de su evolución. Con tan solo cuatro horas de diferencia el radio de acción del Huracán se mostraba ampliado y 55 millas más hacia el sur, o sea más cerca del buque. El viento aumenta, la presión baja y la niebla agrega preocupación a los marinos. Hay aproximadamente 100 millas hasta Gonaïves y el modelo predictivo de todas las previsiones lo muestra al HANNA con rumbo posterior Nornoroeste, en alejamiento hacia el Golfo de México.

Pero la peor amenaza es el IKE. Con fuertes cizalladuras, sus vientos ciclónicos se espera que superen los 200 kilómetros por hora y todo apunta a que su dirección de avance le hará golpear a Gonaïves en 48 horas. Tragedia sobre tragedia. La preocupación pasa también por el diámetro de los vientos del IKE, vale decir, la distancia desde su centro hasta donde se extenderá, que puede llegar a ser cientos de millas.

El Comandante toma decisión y así la comunica a sus Jefes de Departamento. El ROU04 “ARTIGAS” deja el protegido canal del Sur y pone rumbo al Canal de Saint Marc, rumbo a Gonaïves, rumbo al peligro, rumbo a donde le pidieron ayuda.

Los Jefes de Departamento informan a sus tripulantes. A partir de ese momento las comunicaciones y los “phonepatch” quedan suspendidos para mantener todas las frecuencias atentas a las comunicaciones meteorológicas y a los canales con Montevideo y las autoridades de Haití y Naciones Unidas. Tampoco era prudente trasmitir alarma hacia las familias en Montevideo.

Anochece y el “ARTIGAS” se va cruzando por el Canal con varios buques que llevan rumbo opuesto, obviamente alejándose de ambos huracanes. La pantalla de radar y los ploteos muestran como si fuera una navegación a “contramano”… todos los buques hacia el Sur… el “ARTIGAS” hacia el Norte… uno de los buques establece comunicación puente a puente. Resulta un mercante de bandera cubana y nombre “MONARCH” y el Capitán animado por hablar con alguien del mismo idioma se muestra locuaz y preocupado por el rumbo del “ARTIGAS”. Les reitera lo que ya saben respecto a los dos huracanes. El Comandante le informa que justamente están respondiendo a un pedido humanitario y que han calculado los riesgos y tomado la decisión de responder afirmativamente. Intercambian pronósticos. El Capitán insiste en que reconsideren el rumbo y les provee un nuevo parte meteorológico donde se muestra un corrimiento del HANNA más hacia el Sur e incluso un aumento en el radio de acción de sus vientos. El Navegante plotea la nueva posición y por un instante siente un sudor frío recorriendo su espalda. Le muestra el ploteo al Comandante y cruzan una mirada de preocupación.El riesgo es mayor pero el Comandante estima que tiene margen. Todos en el Puente de Mando escuchan el diálogo y ven esa mirada. Al igual que el resto de la tripulación se mantienen seguros y calmos. Habían recibido las explicaciones de la situación y la decisión del Comandante de operar en una estrecha ventana meteorológica de supuesta calma que se abriría entre la popa del HANNA y la proa del IKE. Vale decir, entre los coletazos de un huracán que se iba y las ráfagas previas de otro huracán que se acercaba, se estimaba un  espacio de 18 a 24 horas, que podría dar para cumplir el pedido de ayuda. El pensamiento general era de confianza. Confianza en el Comandante y confianza en el equipo, pues la tripulación ya venía con muchas millas compartidas y se conocían. No obstante saber que se navegaba hacia una zona de desastres asolada por huracanes, pone una natural cuota de aprensión en el aire.

Las últimas palabras del solidario y extrovertido capitán cubano parecen sonar más fuerte en el comunicador del puente.

Amigos, con todo respeto, pero Uds. están un poco locos. Les deseo suerte, Uds. sabrán lo que hacen.

En la noche haitiana la comunicación se corta y bajo el resplandor rojizo de las luces del Puente la tensión en el ambiente es alta. Las miradas convergen naturalmente en el Comandante. Éste, consciente de ello, se muestra aún más calmo que de costumbre. Mira a su gente y riendo despreocupadamente dice: 

Bueno, ya ven, éste es el barco de los locos, todos estamos locos–Instantáneamente la tensión se disipa al estallar una carcajada general en el Puente.

Locos pero conscientes – apunta el radarista sonriendo.

Timonel cayendo a estribor al rumbo loco 005 – ordena el Comandante también riendo.

Rumbo loco 005 puesto Comandante… rumbo, rumbo” – contesta el timonel con una sonrisa de oreja a oreja.

En efecto era un riesgo calculado. En efecto era una tripulación que confiaba en el Comandante y en el equipo. Pero más allá de esa confianza y esos cálculos, la decisión de navegar hacia la zona de huracanes, habla de valores: de coraje, de solidaridad, de un sublime deseo de cumplir con el deber. Son parte de los valores que a lo largo de su historia, la Armada enseña y transmite a su personal.

Jueves 4, 07.30 Hrs. Bahía de Gonaïves.-

Con las primeras luces del amanecer el ROU04 fondea en la Bahía frente a la ciudad de Gonaïves. La cartografía digital en esa zona resultó sumamente imprecisa y la devastación de la ciudad, donde habían desaparecido varios puntos de referencia, sumado al nivel de las aguas, que en varias partes había hecho literalmente desaparecer la costa, dificultan la elección del punto de fondeo. Embarcaciones que se cruzan, muelles artesanales, muchos destruidos, agregan un riesgo no previsto, imposible de calcular, para moverse en esa bahía y elegir el punto apropiado para la posterior evacuación. A medida que la luz del día se afirma, desde Cubierta y el Puente quedan impactados por la imagen de desolación y muerte que reina en la bahía. Embarcaciones semi hundidas, otras destruidas contra la costa. Hubo una tentación natural de ordenar maniobra de hombre al agua cuando se visualizó el primer cuerpo flotando alrededor del buque. Tristemente la vista se acostumbra al comprobar los numerosos cadáveres que flotan en un agua marrón plena de desechos materiales, animales y humanos. El Jefe de Máquinas prohíbe levantar agua.

El día es gris y la imagen es surrealista por donde se mire. Bajo una engañosa calma que contrasta con la furia descontrolada del día previo cuando HANNA golpeó y que hace difícil pensar que se viene un huracán peor, la tripulación se rehace del primer impacto visual y comienza de lleno con el trabajo. 

El helicóptero parte en su primer vuelo rumbo a la Base Argentina y allí va el Navegante para una primer evaluación con registro fotográfico y fílmico. El panorama que se abre a sus ojos es terrible. El HANNA pegó duro. La ciudad está inundada por completo. Árboles arrancados, autos y casas arrastradas y/o inmersas en un lodazal. La Base Paquistaní de la MINUSTAH, ubicada en una ladera, fue evacuada momentos antes que un gran deslave de la montaña la destruyera. No hay electricidad y todos los servicios públicos han colapsado. En muchos techos se ven familias enteras que alzan sus brazos al cielo conformando escenas que parten el alma.

Se estimaba un número alto de muertos, heridos y desaparecidos. Existían serios problemas de evacuación y el transporte por tierra era imposible. Las autoridades de Naciones Unidas habían requerido el apoyo del buque para intentar llevar agua potable, medicamentos, víveres, pero fundamentalmente para efectuar tareas de reconocimiento de puentes y rutas habilitadas.

10.30 Hrs. Base Argentina de Gonaïves.-

El AN 062 aterriza en la Base Argentina donde tiene una cálida bienvenida. Necesitan sus servicios de manera fundamental. Luego de un briefing entre Pilotos, el Navegante y las autoridades argentinas, el helicóptero decola con dos observadores uno argentino y otro de Naciones Unidas en un nuevo vuelo de reconocimiento, para determinar el curso de las operaciones a llevar durante el día en auxilio de los más damnificados.

Dentro de las informaciones que manejan los camaradas argentinos, les preocupan las versiones que hablan de manifestaciones violentas convergentes hacia la Base en demanda de ayuda. La experiencia en misiones de paz indica que a veces pueblos desesperados toman acciones desesperadas. El vuelo les permite comprobar que esas versiones no eran correctas. El sufrido pueblo haitiano sobrelleva como puede la situación. Descartadas las  acciones de movilización del batallón para defensa antidisturbios se enfocan en planificar los posibles caminos, rutas, puentes y accesos viales a Gonaïves y a las zonas de la evacuación a realizarse ante la inminente llegada del huracán IKE.

Durante el resto del día los pilotos, con las retinas llenas de imágenes tristes y crueles obtienen autorización del Comandante para realizar varias salidas transportando víveres, agua y medicamentos del buque hacia casas aisladas con personas que llevaban días en sus techos sin posibilidad de recibir ayuda. Estas maniobras en algunos casos se complicaban por la desesperación de los pobladores. El helicóptero no tiene guinche por lo cual el piloto debe guardar una distancia vertical prudente mientras el Contramaestre, bien sujeto con un arnés, va bajando las cajas con un cabo que luego es cortado. La maniobra debe ser precisa tanto para evitar daños a la gente bajo el helicóptero, como para minimizar cualquier posibilidad de que un cabo rebote hacia una hélice.

En una de esas incursiones, mientras bajan unas cajas, un haitiano corre para intentar llegar a tiempo abriéndose paso a machetazos. Al ver que no llega a tiempo y que el helicóptero se aleja, señala al Piloto con el machete y con la otra mano hace el clásico gesto de cortarle la cabeza. Una escena aislada en medio de las muchas manos alzadas o los pulgares levantados con que los pobladores de Gonaïves agradecían lo recibido.

17.00 Hrs. A bordo del ROU04.-

            El Comandante vuelve a estudiar los varios reportes meteorológicos. Se confirma el alejamiento del HANNA, pero se confirma también el rumbo en acercamiento del IKE y el incremento de sus vientos. Quedan unas 12 horas para que su radio de acción llegue a Gonaïves. Autoriza un último vuelo del helicóptero pues cada maniobra significaba que toda la tripulación debía ocupar un puesto y es consciente que necesita a su gente plenamente alerta para las próximas horas.

Contacta con el Navegante para informarse sobre la maniobra de evacuación. Su respuesta desde la Base Argentina no es alentadora. La maniobra está lenta. El convoy tiene dificultades de traslado. Van atravesando las rutas prefijadas escoltados por vehículos blindados, armados y rodeados de concertinas, una vez más, previendo posibles desbordes de gente nerviosa.

En el muelle las noticias tampoco son buenas. La embarcación brasilera prevista para el traslado de los evacuados hacia el buque fondeado falla. El Comandante decide mandar el lanchón de rescate rígido del buque y la Zodiac MK4 del team embarcado del FUSNA. Sabe que queda poca luz y sobretodo, que el IKE se acerca. Su mayor preocupación es que el nuevo huracán, no repita el comportamiento errático del HANNA. Exteriormente mantiene su imperturbable serenidad. Interiormente la responsabilidad de su decisión pesa y mucho. Reprime la tentación de ordenar al Navegante que apure la maniobra de evacuación. Comprende que no depende de él.

Por fin una hora más tarde el convoy llega al muelle. En forzado orden se va realizando el traslado hacia el buque. Las embarcaciones realizan varios viajes trasladando gente de nacionalidad estadounidense, cubanos y por supuesto haitianos. La escala real no puede utilizarse por imposibilitarlo las maniobras de amadrinamiento de las embarcaciones. Los evacuados deben embarcar subiendo por la escala de gato y para algunos no es sencillo. La luz se va y la maniobra de traslado y embarco parece eternizarse. La presión sigue bajando y el IKE cada vez más cerca. Finalmente la evacuación de gente termina. El último en embarcar, ya de noche, es el Navegante.

Tarea cumplida Comandante – En su expresión parece llevar toda la tristeza acumulada ante el dolor de las escenas que vio en la castigada ciudad.

Bien hecho Navegante – le contesta el Comandante e inmediatamente sube al puente para ordenar puesto de maniobra y levantar el fondeo. Llegó la noche y quedan menos de 10 horas para la llegada del IKE… si los modelos predictivos no fallan esta vez…

Nota: Extraído de la Revista Naval.

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