Aserrín: un desecho que ingenieros uruguayos convierten en combustible

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Científicos de Facultad de Ingeniería transforman el residuo de la industria de la madera en butanol y en otros productos de valor agregado. Científicos de la Facultad de Ingeniería (Fing) de la Universidad de la República encontraron que el aserrín de eucalipto, residuo de la industria forestal, puede convertirse en un biocombustible, en particular, en butanol. El proceso diseñado para este proyecto y otros que se investigan pueden dar una solución a las 50 mil toneladas secas anuales de este desecho. Estas hoy solo tienen un destino: su quema para la obtención de energía.

No obstante, Claudia Lareo, docente grado 5 del Instituto de Ingeniería Química de la Fing, sostiene que el aserrín puede ser aprovechado de múltiples formas. Una de ellas es convertirlo en butanol. Este tiene mejores propiedades que el etanol como combustible. De acuerdo con Lareo, el butanol tiene mayor contenido de energía, se puede mezclar fácilmente con gasolina en cualquier proporción, absorbe menos agua y es menos corrosivo, menos volátil y menos explosivo. Además, tiene potencial como combustible de aviación, además del transporte terrestre.

El proyecto, financiado por el Fondo Sectorial de Energía de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), consiste en una plataforma tecnológica que permite el fraccionamiento y procesamiento de los distintos componentes de la materia prima para obtener otros productos comercializables y energía. El proceso parte de la utilización de microorganismos para fermentar los azúcares provenientes de la celulosa y producir el butanol. Al romper la estructura del aserrín para extraer los azúcares fermentables se generan otros productos como jarabe de xilosa y lignina, que tienen distintas aplicaciones en la industria y que son de mayor valor. En el caso del jarabe de xilosa, este tiene aplicación como probiótico y para hacer otros compuestos como el furfural, un solvente selectivo en la refinación de aceites lubricantes para la industria petrolera. También se puede obtener xilitol, un edulcorante empleado para la elaboración de bebidas o chicles que no contienen azúcar. “Hay que hacer otros procesos posteriores para valorizarlo”, dijo Lareo. La lignina es conocida por su aplicación como aditivo para pinturas y adhesivos, entre otros usos. La ingeniería explicó: “Para que esto sea sostenible en el tiempo y sea económicamente viable, hay que obtener productos de mayor valor agregado, además del butanol”. El equipo probó tres tratamientos para el aserrín: explosión por vapor, autohidrólisis y organosolv. Cada uno comprende distintas temperaturas y niveles de presión y tiempos para romper su estructura molecular y obtener distintos componentes. En el último, por ejemplo, se agrega etanol. El resultado fue una fracción líquida con alta concentración de hemicelulosa –combinada con celulosa proporciona la resistencia física y estructural a la pared celular de las plantas–˗y una fracción sólida de celulosa y lignina. El tratamiento de explosión por vapor se realizó con el equipamiento del LATU en una escala piloto; los otros dos con equipos pertenecientes a la Facultad de Ingeniería. El proyecto permitió también modelar el proceso industrial utilizando un software específico para la simulación de procesos para evaluar el consumo de energía en las distintas etapas: desde que entra la materia prima hasta que sale el producto final. Por otro lado, esta investigación, que tuvo a Lareo como responsable técnica, permitió la caracterización del eucalipto como materia prima para la producción de otros productos, diferentes al uso principal actual de producción de pulpa y papel, otro de los objetivos planteados que contribuyen al fortalecimiento de la cadena de valor agroindustrial forestal. https://www.elpais.com.uy/

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