Especie invasora del Caribe alarma a expertos: “Es hermoso, pero hay que matarlo”

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En los años 80, comenzó a aparecer en aguas norteamericanas y luego su reproducción se tornó incontrolable. Los ecosistemas del océano Atlántico occidental, los mares de Venezuela y el Caribe se encuentran en peligro debido a un depredador que no para de reproducirse: el pez león. Perteneciente a la familia Scorpaenidaem, cuya hábitat natural son las lagunas costeras y arrecifes del océano Índico tropical y el Pacífico occidental, se convirtió en un dolor de cabeza para los expertos que no encuentran la forma de detenerlo.

 “Es hermoso, pero hay que matarlo”, explicó María Virginia Escalona, enfermera venezolana y pescadora submarina aficionada, a AFP. En el mismo sentido, manifestó su preocupación a la agencia internacional de noticias Laura Gutiérrez. “Es un pez invasor. No tiene competidores ni depredadores”, aseguró la bióloga venezolana, que ahora está radicada en las Islas Canarias, pero estudió a la especie mientras vivía en su tierra natal. El también conocido como “pez escorpión” se alimenta de peces pequeños, moluscos e invertebrados. “Su modus operandi es simple, pero efectivo: atrapa a sus presas escupiendo chorros de agua, que las desorienta antes de comérselas”, detalla un artículo del National Geographic. Expulsa su veneno a través de 18 aletas dorsales punzantes, que componen su herramienta defensiva. Su camuflaje es determinante para cazar a sus víctimas, más sus reflejos veloces. Además, su picadura es muy dolorosa para los humanos: puede provocar náuseas y problemas respiratorios, aunque no suele ser mortal. En las costas de Florida, en el Atlántico occidental, se lo vio por primera vez en 1985. “Personas que lo tenían en sus acuarios lo soltaban porque se comía a sus peces o no tenían cómo darle tanta comida. Los soltaban en el agua”, contó Gutiérrez. A partir de entonces, comenzó un problema que en la actualidad alcanzó un nivel alarmante, sobre todo porque su capacidad de reproducción es mucho mayor que la de sus presas. ”No podemos erradicarlo, pero sí minimizar su impacto”, reconoció la bióloga a AFP. Y los pescadores parecen ser los únicos capacitados para lograrlo, según indicó William Álvarez, quien se dedica a esos menesteres. En sintonía con su afirmación, las autoridades de Venezuela suelen lanzar concursos de pesca y campañas de promoción de su carne para limitar su propagación. “Un pez león menos van a ser miles de pececitos que no va a comer y miles de huevos de pez león que no van a prosperar. Sería bueno ya un día no conseguirlo, pero parece que eso no va a pasar, porque por ejemplo, aquí en el Caribe, el pez león no tiene depredador natural y su reproducción es demasiado descomunal: 30.000, 40.000 huevitos cada cuatro días”, puntualizó Álvarez. El joven pescador, oriundo de la localidad de Chichiriviche, contó que todos los días caza a este ejemplar, lo utiliza para preparar ceviche y lo vende. Aunque dice que es poco rentable. De hecho, por cada kilo de ceviche de pez león que se vende a US$ 20, se necesitan tres kilos de pescado y decenas de sumergidas, sin contar con el tiempo que toma trocear la carne. “Tenemos que introducirlo en nuestra gastronomía, incorporarlo rápidamente, hacer talleres explicando lo que es, cómo se manipulan las espinas, cómo se corta. Explicar que es comestible”, agregó Gutiérrez, a propósito de que entre la población se cree que la especie representa un mal espíritu y lo llaman “pez diablo”. “Si lo promocionamos para hacer que haya demanda de pez león, habrá extracción y ayudaría muchísimo a controlar la población”, concluyó la especialista. https://www.elpais.com.uy/

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