Importadores argentinos miran al Oriente uruguayo

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La sensación de “crisis conocida” está movilizando a empresarios argentinos a explorar formas de sortear el clima de incertidumbre que vuelve a marcar la operatoria diaria. Las restricciones cambiarias, los cupos para importar y un celo político por cuidar el dólar que se podría extender hasta la discrecionalidad del control aduanero desmotivan la continuidad del negocio en la Argentina y llevan las consultas hacia Uruguay, donde la política incluso promueve la radicación de capitales argentinos para operar. La alternativa más atractiva: las zonas francas uruguayas.

¿Es una operatoria viable importar desde Uruguay y luego exportar el mismo producto a la Argentina? “Legalmente no hay obstáculos”, señala María José Etulain, abogada especializada en derecho aduanero.

Cuestión operativa

Iniciar el proceso “es una cuestión meramente operativa”, y en Uruguay ya se especializaron en la materia, porque las consultas no paran de crecer desde hace más de una década.

“Se constituye una sociedad en Uruguay, se realiza la inscripción en el fisco y ante la Aduana”, convino Juan Sluman, abogado especializado en comercio exterior y derecho aduanero.

Ahora bien, una cuestión es importar el producto y tal como está, remitirlo luego a la Argentina sin modificaciones: “Si la declaración que se hace ante la Aduana es veraz, y no se falsea el origen de la mercadería, la cuestión tributaria en la Argentina no tendría ventaja alguna ya que pagará derechos como producto extrazona. Habrá que prestar atención a cuál es la carga tributaria al ingresar en Uruguay, como parte del costo total al ponderar la ecuación”, explica Etulain.

“En la Argentina tributará el arancel externo común, pues no le podrían conferir a las mercancías origen Mercosur si el (producto) es extra bloque. Luego, el resto de los tributos los abonará igual”, agrega Sluman.

Ambos, no obstante, reconocen que la legislación uruguaya contaría con requisitos más accesible en materia societaria y fiscal, y por supuesto mayor seguridad jurídica que la que impera en nuestro país.

Si bien, vender en el mercado argentino siempre dependerá del cupo o las licencias, tener la mercadería disponible en Uruguay y poder parcializar envíos, es un aliciente financiero y comercial.

Beneficio

“El beneficio –explica Etulain– podría estar en la administración de las exigencias cambiarias que tiene la Argentina y que Uruguay no. Operar desde Uruguay sería más sencillo cambiariamente. Al mismo tiempo, se podrían regular los contingentes que se importan a la Argentina, de suerte tal que acompañen la demanda, que hoy está en caída para varios productos”, subrayó.

Esta “dosificación” de productos es la que le da razón de ser a una operatoria en zona franca.

No obstante, Sluman advierte: “Aunque se puede evitar –temporalmente, mientras dure su permanencia en zona franca– el pago de ciertos tributos en Uruguay, posiblemente el fisco argentino ponga el foco para saber si la firma uruguaya no es una sociedad meramente intermediaria entre un vendedor del exterior y un comprador final en Argentina; pues esta operatoria podría disparar algún alerta de investigación sobre el precio de importación que impacte en la tributación y en las divisas reales a ingresar y, según cómo se instrumente, podría caer en la órbita delictiva”. 

Zona franca en Uruguay

“Nuestros beneficios se manifiestan en tiempos inestables, a la hora de disminuir el riesgo”, destacaron desde Uruguay Juan Opertti y Mauricio Papa, director y gerente general de Costa Oriental, el principal centro logístico instalado en la zona franca Zonamérica. El operador portuario belga Katoen Natie, presente en el puerto de Montevideo, es uno de los accionistas en Costa Oriental.

Los ejecutivos uruguayos, al margen de ponderar las ventajas financieras y de manejo de inventario propias de una zona franca, puntualizaron la mayor relevancia que adquieren a la hora de disminuir los riesgos, necesidad típica de los empresarios argentinos.

“Siempre tuvimos consultas desde la Argentina. Pero en estos meses aumentó mucho porque el riesgo argentino aumentó”, reconoció Papa.

En tanto, Opertti advirtió sobre cómo a partir de la pandemia también se profundizó “la reconfiguración de las cadenas logísticas” y la búsqueda de nuevas alternativas. En la Argentina, la realidad es la misma, pero se suma el folclore recurrente de las crisis.

Costa Oriental cuenta con 45.000 metros cuadrados en zona franca, el régimen de almacenamiento y logística más flexible que conoce el comercio exterior global. Allí, se conjuga la flexibilidad para la nacionalización de mercaderías y su direccionamiento en función de la demanda. Además, en Zonamérica, no hay límite de tiempo para la estadía de las mercaderías.

“No es necesario instalarse con una sociedad anónima porque se puede comenzar operando como usuario indirecto o incluso como empresa extranjera”, explica Papa. “Como usuaria, en dos meses ya puede estar operando en zona franca”.

Valor agregado

Considerando la cuestión del “origen Mercosur”, Opertti enumeró los servicios disponibles para el agregado de valor y la modificación de los productos en la zona franca. “Se ve caso por caso, obviamente, pero van desde algo muy sencillo como el pegado de etiquetas a servicios más complejos como el cambio de cables o piezas para adaptarlo a las regulaciones de los mercados de destino”.

Así, desde productos de cosmética hasta indumentaria, pasando por productos de electrónica, iluminación, equipos de aire acondicionado o farmacéuticos (con las cámaras de frío correspondientes), la logística ofertada es variada.

“Entendemos que Uruguay no es un mercado sino una plataforma. Así es la política del país y así se manifiesta en Costa Oriental y en zona franca”, explicó Opertti.

La política cambiaria y comercial externa argentina, atada hoy más que nunca a la evolución de la negociación por la deuda, empuja la curiosidad por este formato logístico “oriental” que terceriza la operativa, permite una flexibilidad en el manejo de los costos, disminuye el riesgo y ofrece una estructura de costos fijos que se adapta a cada volumen.

2020 será una nueva prueba para el empresariado argentino que opera en comercio exterior para averiguar si los regímenes como el que ofrece Uruguay es un nuevo parche de salvación por la inestabilidad, o una solución ya definitiva.

Zonas francas uruguayas

Características del marco legal

  • Impuestos: exención total de impuestos creados o por crearse
  • Aranceles: exención total para productos que ingresan a la zona franca y mientras están almacenados allí
  • Empresas extranjeras: posibilidad de operar de forma inmediata sin necesidad de constituir empresa en Uruguay
  • Dividendos:repatriación de la totalidad de capitales y dividendos
  • Permanencia:sin mínimo ni máximo de estadía para la mercadería almacenada
  • Valor agregado:posibilidad de desarrollar procesos de transformación y semi industriales

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