Uruguay es el país de América Latina que ‘eliminó’ la Navidad hace más de 100 años

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Uruguay es un país laico en Latinoamérica y desde hace más de 100 años, y en plena democracia, eliminó del calendario oficial la fiesta del nacimiento de Jesús y la reemplazó por el Día de la Familia. Este es uno de los pocos países del mundo que no reconocen la celebración de la Navidad. Aunque, los otros países que tiene similitudes en el se deben a que estan dominadas por regímenes autoritarios o naciones que profesan de manera oficial religiones diferentes a la católica.

Que la Navidad se haya eliminado de la ley no significa que no se celebre, en las calles de las ciudades uruguayas, como en tantas del mundo, se multiplican los árboles de Navidad y las luces de colores. Aunque en los espacios públicos no suelen estar acompañadas de belenes como en otros países como Ecuador, que está identificado con el catolicismo.

Uruguay le dijo adiós a la Navidad

Visto en retrospectiva 103 años después, es posible que el reemplazo de la Navidad por el Día de la Familia acierte con el espíritu de la celebración hoy en día mucho más de lo que quienes decidieron hacerlo podrían haberse imaginado entonces. Desde 1919, la ley uruguaya no reconoce el feriado de Navidad y tampoco el Día de Reyes, la Semana Santa ni el Día de la Virgen. Estas fechas se siguen celebrando, y en grande, pero con otras denominaciones oficiales: la Navidad es el Día de la Familia, el Día de Reyes es el Día de los Niños, la Semana Santa es la Semana de Turismo y el Día de la Virgen es el Día de las Playas. La secularización de los feriados religiosos es apenas una de las múltiples acciones que llevó adelante el país entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX para separar completamente al Estado de la Iglesia católica. Se trata de un proceso tan singular en la región que se ha convertido en caso de estudio para los académicos.

Uruguay marcó un hito con la secularización

El primer hito significativo que marcó este proceso de secularización del país sucedió tan pronto como en 1861, apenas unos 30 años después de que el país aprobara su primera Constitución. Ese año los cementerios, que estaban bajo el control de la Iglesia, pasaron a estar bajo la órbita del Estado. De allí en adelante, hasta que en 1917 se aprobó una Constitución que separó formalmente a la Iglesia del Estado y garantizó la libertad de culto, la institución católica fue perdiendo cada vez más poder real y simbólico. https://www.elcomercio.com/

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