Ningún país serio reduce los controles de lo que importa, dijo el presidente de la Cámara de Industria

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Semanas atrás el Gobierno resolvió bajar aranceles a la importación de harina de trigo y aceite de soja y girasol y reducir las tasas que cobra el LATU a alimentos y bebidas importadas. Desde la Cámara de Industria del Uruguay (CIU) analizan su impacto, expresó el presidente de la gremial, Alfredo Antía. En rueda de prensa del 17 de mayo, el Poder Ejecutivo informó que en el caso de la harina de trigo se elimina el arancel de 21% para importaciones extrazona (fuera del Mercosur), y en el caso de importaciones de harina argentina se reduce a la mitad (pasa de 12% a 6%). Para los aceites de soja y girasol se elimina el arancel para las importaciones fuera del bloque regional y para las compras de aceite de Argentina pasa de un 16% a un 8 %. La ministra de Economía, Azucena Arbeleche, comunicó en aquel entonces que se reglamentará la normativa que establece que el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) efectúe los controles de comercio exterior basados en análisis de riesgo. Además, se reducirá la tasa cobrada por el LATU a la importación de alimentos y bebidas, de 1,5% más IVA a 0,5% más IVA, a partir del 1º de junio próximo. El presidente de la Cámara de Industria del Uruguay (CIU), Alfredo Antía, fue consultado por La Mañana sobre la reducción de las tasas del LATU.

Al respecto, dijo que “estamos estudiando el asunto”.

“Claramente por un 1% de reducción poco o nada cambiará para el consumidor y sí lo hará a favor del importador, que ya goza de las ventajas de vender productos en un mercado donde la industria nacional se ve tan afectada en sus condiciones de competitividad”, valoró el dirigente de la gremial empresarial. Asimismo, explicó que “con esa recaudación el LATU es responsable de verificar la calidad de los alimentos y el cumplimento de la normativa que establece el país, por ejemplo, los famosos octógonos”. Y agregó: “Si con la norma obligatoria para todos, hay varios importadores que la esquivan (y suelen ser los mismos), con esta norma amigable al importador habrá más “apurados” que esquiven ese radar, que ni más ni menos cuida el cumplimiento y la inocuidad de los alimentos que consumen los uruguayos”. “¿Creen que algún producto uruguayo cruza el puente o el Chuy o cualquier aduana del mundo sin los máximos controles? ¡Por favor! ¡Aproximadamente el 10% de los alimentos evaluados por el LATU son observados!”, sostuvo Antía. Para el titular de la CIU “vivimos en un mundo en el que la certificación es una medida de seguridad sanitaria y ningún país serio reduce los controles de lo que importa, que por otra parte son los que rigen para los productores locales. Espero que el Uruguay sea estricto en el cumplimiento de las normas y en la penalización de los que las esquivan”. https://www.m24.com.uy/

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