Helicóptero de la Policía recuperó 27 autos robados

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La aeronave voló 417 veces, de acuerdo datos del periodo comprendido entre enero y julio; “muchas veces”, gracias al helicóptero se han encontrado autos antes de que se denunciara el robo. El delincuente la sorprendió. La mujer estaba en su auto, en el barrio Las Acacias, e iba con una recién nacida. Mediante amenaza de arma de fuego la obligó a bajarse. La bebé de dos meses quedó adentro del vehículo. Cuando el rapiñero emprendió la huida se dio cuenta que viajaba acompañado. Entonces frenó, dejó a la pequeña en un almacén y siguió con su fuga. La Policía comenzó a buscarlo y el personal de “Águila”, como le dicen al helicóptero de la Unidad Aérea, visualizó el automóvil abandonado y alertó a los efectivos en tierra para que lo recuperaran. Esto sucedió el pasado martes y fue unos de los últimos operativos en los que participó la aeronave. El ruido de las hélices en la ciudad de Montevideo se comenzó a escuchar de manera asidua en marzo del 2020, cuando también aparecían los primeros casos de COVID-19. Desde el aire, la Policía exhortaba a que las personas no se aglomeraran. Pero el llamado “tercer ojo” de la institución policial realiza patrullajes constantes desde entonces con otro propósito: prevenir el delito o colaborar con el personal policial en tierra.

Los vuelos

Según datos oficiales -a los que accedió El País- entre enero y julio de 2021, la Unidad Aérea de la Policía realizó 561 vuelos y como consecuencia de estos se recuperaron 27 vehículos que habían sido robados. En total fueron 912 horas en las cuales, el piloto y observador policial, sobrevolaron la ciudad. El observador policial es quién está en contacto con las eventos delictivos que puedan surgir en el día y su función, además de responder a un llamado por tierra, es “estar atento” a lo que suceda en los distintos barrios de la capital.Durante las horas que estuvieron patrullando por aire, el equipo de la fuerza policial realizó 514 intervenciones, tarea que se realizó tanto durante el día como en la noche. “Intervenciones”, así se le llama a las participaciones que no están planificadas de antemano por la dirección de la unidad. Es decir, es cuando el observador policial (que va en el helicóptero) es alertado por personal del Centro de Comando Unificado sobre un hecho delictivo. Por ejemplo en el caso de un hurto, una rapiña o una persecución de delincuentes que se dieron a la fuga. La Unidad Aérea de la Policía Nacional cuenta con cuatro helicópteros y dos aviones. Dos de los helicópteros cuentan con un foco que gira a 360 grados y sirve para apoyar a los patrulleros, que se mueven por tierra cuando oscurece en la ciudad. Uno de ellos además tiene una cámara infrarroja que registra los eventos. De los 561 vuelos realizados por la Policía: 417 fueron en el helicóptero (durante 715 horas). Mientras que 144, en tanto, se hicieron en avión, completando las 197 horas en el aire. Las aeronaves tuvieron participación en 128 operativos apoyando a distintas reparticiones de la Policía.

En la noche

A diferencia del patrullaje diurno, en la noche se requieren tres policías: un piloto y dos observadores. El primero es el encargado de manejar la patrulla aérea y de estar atento a si surge un evento policial que lo haga tener que cambiar el rumbo. Uno de los observadores policiales, en tanto, tiene un control remoto desde donde dirige la luz a las zonas públicas y calles. Este foco gira 360 grados y se va moviendo alrededor del helicóptero. El otro observador es el que está en permanente contacto con el Centro de Comando Unificado. Consultado por El País, el director de la Unidad Aérea de la Policía Nacional Eduardo Checker, explicó que este tipo de patrullaje “es un apoyo sustancial en la prevención de los delitos”. Además destacó que el medio permite una “rapidez” de respuesta. En cuanto a los vehículos recuperados, Checker sostuvo que “muchas veces”, gracias al helicóptero se ha llegado a encontrar un auto antes que la propia víctima concurriera a la Policía a denunciar el robo. “Nosotros somos un patrullero volando, algunas cosas las vemos y notificamos a personal de tierra”, finalizó.

Vuelos en el correr del día y durante la noche

El trabajo de la Policía Aérea se planifica con tiempo. Los encargados de sobrevolar la ciudad primero establecen una zona de patrullaje durante el día. Esta se traza en base a los datos sobre los lugares donde ocurren más delitos. Pero el vuelo preestablecido puede cambiar por un llamado del 911. En tal caso, el helicóptero abandona su rutina y apoya al equipo por tierra. Las aeronaves patrullan todos los días y varían su horario en la noche. Esto es parte de una estrategia donde se pretende que los delincuentes no sepan cuándo serán observados desde el aire. https://www.elpais.com.uy/

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