Puerto regional

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El Uruguay es sus puertos. Todo lo referente a la actividad portuaria no es solamente un asunto técnico o comercial, sino también un tema de gran importancia política. Estos conceptos básicos eran totalmente familiares y bien comprendidos por nuestros antepasados. Recordemos la importancia que las Instrucciones del año XIII adjudicaron a los puertos. La Ley de Puertos aprobada en 1992, afirma en su artículo primero que “La prestación de servicios portuarios eficientes y competitivos constituye un objetivo prioritario para el desarrollo del país”. Los objetivos de la política portuaria nacional incluyen: “La búsqueda de una mejor posición de los puertos uruguayos en el contexto regional y mundial” que “inserten a nuestro sistema portuario en el máximo interés de los circuitos internacionales de transporte” (Decreto 412/992). La reforma portuaria de 1992, y las medidas que la siguieron, han mantenido a Montevideo entre los principales puertos dedicados al manejo de contenedores en la región. Pero, nuestro principal puerto (lo mismo vale para Nueva Palmira) tiene una característica fundamental que lo distingue de sus vecinos (y competidores). Mientras que éstos últimos se dedican esencialmente al manejo de cargas de su hinterland nacional, Montevideo es un gran exportador de servicios a la región. Una parte sustancial del movimiento de contenedores que maneja Montevideo tienen como origen o destino al resto de la región. Y esto es algo lógico (o debería serlo) en el seno del Mercosur. Recordemos que uno de los objetivos del Tratado de Asunción es, precisamente, la “libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países” miembros. Entonces, la pérdida del movimiento de contenedores en tránsito o transbordo no debería ser vista solamente como un asunto comercial. Es, también, un desafío político para el Uruguay porque atañe a la posición de nuestro país en la región.

En estos días, se anunció que el movimiento total de contenedores del Puerto de Buenos Aires, en el primer semestre del año, aumentó en 24,02 % respecto del año anterior y que el movimiento de contenedores en el cabotaje de la Hidrovía Paraguay – Paraná pasó de 4.950 TEU en el mismo período del año pasado, a 21.420 TEU en el 2018. Un incremento del 333 %. Toda mejora del movimiento de los puertos de la región es bienvenido porque si a nuestros vecinos les va bien a nosotros también. Pero, una cosa es la expansión del número de contenedores manejados por los demás puertos de la región y otra muy diferente es que nos quiten carga que antes venía a Montevideo. Los datos más recientes indican movimiento de trasbordo de contenedores del Puerto de Montevideo ha disminuido considerablemente. En el periodo enero – mayo de este año el movimiento fue de 9.756 contenedores de 20 pies y 17.952 contenedores de 40 pies. El año pasado ese movimiento, en el mismo período, fue de 15.585 y 30.346 contenedores respectivamente. Es necesario retroceder hasta el año 2013 para encontrar cifras tan preocupantes como las de este año. ¿A qué se debe esa disminución del movimiento de transbordo? ¿Significa esto que el Puerto de Montevideo, gracias a esfuerzos dignos de mejor causa, finalmente logró perder el movimiento de contenedores paraguayos?  https://www.elpais.com.uy

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