POCOS MUELLES PARA BARCOS MADEREROS CREAN DIFICULTADES

Por Emilio Cazalá

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EMILIO CAZALÁ

Debemos cuidar los costos operativos de los barcos madereros. Una media docena de madereros exportadores siguen manteniendo un interesante flujo de embarques de troncos de pino con destino a China desde Montevideo y también desde Fray Bentos, que luego completan su carga en nuestro puerto local.
En el puerto litoraleño les ha ido bien o digamos sin mayores problemas, aun con las limitantes de calado en Paso Marquez Superior. Sin embargo en Montevideo lo están haciendo con ciertas dificultades y costos agregados que los agentes marítimos y operadores de carga nos han hecho saber con honda preocupación: unas veces porque no hay disponibilidad de muelle, en otras porque no hay suficiente profundidad en los muelles asignados y en consecuencia a mitad de la carga hay cambio de muelle con los costos correspondientes. En otros casos el barco queda en lista de espera por muros y estos barcos madereros cuestan 15 mil dólares por día, los charteadores no deben quedar contentos. Ya hemos escrito de esto mismo hace 30 años. Tampoco faltan las situaciones donde los propios operadores de carga deben hacer batimetrías a su cargo en algunos de los muelles ofrecidos, cuyo servicio no baja de los dos mil dólares. Es el caso de un barco maderero que zarpó de Fray Bentos antes de terminar la operación, dejando 2 mil toneladas sin cargar para entrar en carrera con otro barco que disputaba el mismo muelle en Montevideo, eran los muelles 1 y 2 donde parece que no había mucha agua. En consecuencia debieron agregar a los gastos anteriores la colocación de defensas Yokohama entre el barco y el muelle con una separación de dos o tres metros, y así se tuvo que trabajar. En realidad como puerto estamos omisos en las exhortaciones que los distintos departamentos gubernamentales hacen sensibilizando a las Cámaras y exportadores, lo mismo que las misiones comerciales enviadas al exterior, todos se esfuerzan y proclaman calurosos mensajes de “exportar y exportar más”. Y eso está bien, pero hay que tener un puerto en condiciones. Ahora tenemos un cuello de botella en los muelles públicos que agrega costos y eventualmente nos pondría fuera de competencia. Hay un reglamento de prioridades para atracar que viene del pasado y que, aunque se modificara todos los años, sería innecesario si tuviéramos suficientes muros para atender la demanda. No obstante estamos de acuerdo que primero están los buques turísticos y luego los portacontenedores, eso sería para los prácticos para dar entrada, pero no para correr carreras disputando muelles. Si tenemos un puerto de servicios estamos precisamente para eso, para atender la demanda. En realidad, a medida que pasan los años el crecimiento natural de las naciones achica los puertos porque modifica los cuadros estadísticos por el incremento del comercio internacional. Solo el número de consumidores chinos crece 20 millones cada cuatro o cinco años. Pero también aumenta el tamaño de lo buques y el calado de los mismos, sin olvidar que los puertos son polos de negocios cuya potencialidad no tiene límites, depende de la imaginación e inventiva de los empresarios y, por supuesto, de la inversión que se haga. De manera que hay que apostar siempre al crecimiento. Por eso nosotros -y los usuarios muchísimo más-, estamos aguardando con impaciencia la terminación de obras de la prolongación del muelle C, cuyos 180 metros adicionales pueden traer algún paliativo a la escasez de muelles, aunque siempre estamos corriendo de atrás en la solución de los problemas portuarios. Falta la terminal para los pesqueros, un dique flotante para barcos “panamax” de 32 metros de manga, una terminal para los barcos paraguayos que los queremos en Montevideo y no en Buenos Aires, y otra terminal para los barcos de Buquebus que no pueden estar en el medio dividiendo al puerto en dos y creando congestionamiento a los camiones. Y sí, estamos de acuerdo, optamos por el proyecto que se ha divulgado en la excompañía del gas. Y agregaríamos que falta un muelle para amarrar los remolcadores del puerto, y por si esto fuera poco también prepararse para suministrar en el futuro cercano gas licuado a los barcos desde el puerto de Montevideo. Muchas de estas ideas u obras están proyectadas o en ejecución, pero en todo caso demoradas y por detrás de las necesidades de los usuarios. Por último tenemos que dar la alternativa a los armadores para cuando no pueden descargar un barco en puertos del Brasil por cualquiera sea la causa, como ya ha ocurrido, los 500, 600, o más contenedores puedan ser descargados provisoriamente en Montevideo, como ya ha ocurrido, para que el barco, por razones de calado, pueda entrar en el puerto de Buenos Aires. Pero habría que disponer de un área retro que no tenemos ahora. Estamos hablando de muelles públicos. En el puerto ya no cabe un alfiler. Todas estas carencias no son un problema de voluntades personales, ya que todos los jerarcas son personas comprometidas con su responsabilidad, sino que aparentemente falta una política portuaria o entender las prioridades de los puertos. Esto debe ser preocupación de los gobernantes, de lo contrario las políticas de expansión agroindustral se van a detener en el puerto.  
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