EL ÁGUILA DEL GRAF SPEE

Por Yamandú Flangini

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AGuila

Por Yamandú Flangini

Un diputado ha propuesto vender el espolón de popa del crucero alemán de la segunda guerra, hundido en aguas de soberanía uruguaya, rescatado posteriormente y guardado sin ser exhibido en unidad de la Armada.  Es oportuno sugerir otro destino más apropiado a esa pieza histórica de nivel universal, y particularmente de recuerdo histórico para nuestro país.

El edificio histórico de Sarandí 122, antiguo cuartel de cazadores y ex Escuela Naval, se encuentra en estado de total abandono, debiendo también tener un destino más acorde con lo que históricamente representa, en un país que es carenciado de elementos que recuerden su pasado.

El espacio de dicho edificio, de una manzana completa, permite sugerir, aprovecharlo para destinarlo a un Shopping de Mar y Ríos, incluyendo un museo Marítimo, donde se presentaría entre otros objetos el águila.


En este predio del viejo cuartel, se podrán alojar comercios comunes de estos  emprendimientos, con especial dedicación a ofertas relacionadas con actividades marinas, tales como artesanías navales, ropas deportivas de náutica, plazas de comida de productos del mar y ríos, equipamientos de pesca, de deportes náuticos, equipos para embarcaciones, pescaderías, cartas marinas, equipos de buceo, etc.  Los objetos de recuerdos de Uruguay marítimo como parte del interés turístico.

Su ubicación al inicio de la calle Sarandí, lo pone en la “ruta de los cruceros”, que llegan al puerto de Montevideo, constituyendo otra oportunidad de atracción turística, que puede llegar a promover, la continuación de la peatonal Sarandí hasta el inicio de la calle. La cancha de futbol a su costado, permite aumentar en superficie aprovechable para estacionamiento y otra área de exposición de elementos de porte.

Manteniendo el exterior de este edificio, se logra permanecer en el tiempo, la figura de un pasado histórico de nuestra ciudad. La modificación interior, que permita adecuarlo para un nuevo destino,  técnicos capaces, lograrán una combinación de presente y pasado armónica.

Si al igual que los museos del mundo, se fija un valor de entrada, la recaudación en poco tiempo, superará la previsión del remate sugerido para el águila, con la ventaja de mantener en propiedad oriental de un objeto tan representativo de horas vividas por el pueblo uruguayo, tan emotivas en 1939.

Con mis primeros años de niño, de la mano de mi padre, en la Punta Carreta, sin saber lo que pasaba, viví la corrida de la gente ante la explosión, que se escuchaba desde aquel lugar en que se había juntado el público para ver no sé qué, pero que ante el temor huía.

Esas vivencias no deben ser canjeadas por el vil precio de la necesidad, un pueblo sin pasado tampoco tiene futuro.

El águila no debe ser vendida, y el edificio del Cuartel de Dragones Ex Escuela Naval, debe ser recuperado para el uso de los ciudadanos nacionales y visitantes extranjeros, manteniendo el orgullo de nuestro pasado.

Las ideologías y sus temores, carecen de importancia ante la presencia de la historia. Si se considera que no debe ser exhibida por haber pertenecido  a un buque beligerante, otros objetos de igual procedencia deberían ser retirados de todos los museos, y se perdería la mayor proporción de lo exhibido. ¿Deben retirarse trabucos, cañones, espadas, dagas, bayonetas, cuadros, que pertenecieron  o representan a beligerantes contarios?

Dejemos de plantear vender las joyas de la abuela. Seamos más creativos y respetuosos de nuestro pasado y con base a él, aprovechemos mejor el futuro. YEF

* (Promotor, redactor y negociador del Tratado del Río de la Plata, del Estatuto del Río Uruguay, Delegado ante NNUU en Convención del Mar, Experto en temas marítimos y, de soberanía y límites, ex titular de DINARA)

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