DRAGADOS EN EL RÍO DE LA PLATA Y BAHÍA BLANCA

Por Emilio Cazalá

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Emilio Cazalá

Es incuestionable, los dragados estimulan, generan y traen inversiones y si no que lo digan las cuantiosas obras de inversión de nuevo diseño y de ampliación que se realizaron en Nueva Palmira tras la construcción del canal Martín García. Seguramente por lo que hemos leído, el centro de los grandes intereses de las principales empresas dragadoras del mundo, que no son más de media docena, son los países y costas de Asia, Mediterráneo Canal de Suez, Norte de Europa, ríos y lagos de los Estados Unidos, Cañada, Golfo de México y puertos del Caribe. En algunas de esas áreas han construido islas en las que se levantaron hoteles y aeropuertos, implantado playas donde no las había o reconstrucción de otras pero también canales de navegación, puertos, extensión territorial cobrada al mar y extracción de millones de toneladas de arena de los llamados bancos de arena o islas sumergidas y otras obras hidráulicas; por lo general fueron obras realizadas en países ricos como Dubai y otros, empujados por la presión del turismo que se está dando hacia aquellas áreas. Curiosamente son pocos los países ricos que tienen sus propios equipos de dragas, ellos prefieren contratar a los más expertos. Donde menos se ven dragas, digamos comparativamente y donde, menos las hay como equipos estables, son en las costas del Brasil y en el Río de la Plata pero solo se las ven a impulsos de urgentes necesidades cuando el déficit no se soporta más. DRAGAS. Y a propósito en estos 72 años de actividad periodística hemos conocido cinco dragas; la D-5 más conocida por la “Borneo” a la que más tarde se le puso el nombre de “Uruguay” construida en Holanda en 1923 a cangilones y desguazada en 1993, la “D-6” a vapor con dos calderas, a cangilones que venía del pasado y no existe más, la D-7 de los años 70 que utilizamos actualmente, la pequeña “D-8” refuladora que ANP la pasó a Hidrografía, después a la Armada y ahora volvió a la ANP y D-9 esta última llegada de Alemania por los años 80. Hasta no hace mucho el dragado de mantenimiento de canales los hacía con cierta intensidad Argentina para evitar las frecuentes situaciones de barcos varados y más grave con bajantes. Nosotros comenzamos una política de dragados, canal de acceso y frente a los muelles a partir de los años 90. Digamos que dragados se hacían pero sin llegar a la pasión quizá por carencia de fondos o por conductas descuidadas. O los dragados son obras que se llevan a cabo cuando el barro ha llegado a niveles peligrosos para la navegación o cuando los Prácticos y Capitanes los reclaman. Decimos esto porque por estos días fuimos sorprendidos por un excitante multiplan de dragados marítimos y fluviales que en próximas semanas las autoridades de Argentina y Uruguay pretenden llevar a cabo conjuntamente unas y separadamente otras. Son obras las nuestras y las de ellos que vemos con satisfacción porque además de ser una acertada respuesta a las necesidades actuales donde se advierte un constante crecimiento del tamaño de los barcos y se percibe también una notoria intensificación del transporte marítimo y fluvial.

LOS PLANES. Los programas de dragados divulgados son: el 30 de agosto se licita el dragado de mantenimiento del canal Martín García por cuenta y orden de la CARP; el 10 de setiembre de 2017 trabajo de dragado de apertura, profundización y mantenimiento del río Uruguay entre el Kilómetro Cero y el 206.8. Ese mismo día o sea el 6 de setiembre dragado de mantenimiento de las condiciones de navegabilidad en el canal de acceso al sistema portuario de Bahía Blanca y el de acceso al puerto de Montevideo fue prorrogado a pedido de las propias empresas dragadoras para el 11 de octubre.  El País

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