78 históricos solares bordeando la bahía

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Por Emilio Cazalá

Fueron tierras donadas en 1814 al Brig. Gral. Xavier de Viana. Siempre nos llamó la atención esos 78 solares históricos que bordean la bahía de Montevideo desde el Arroyo Seco hasta el Dique Nacional o antiguo Dique de Dibils y Puigh. Fueron tierras que pertenecieron al Brigadier General Francisco Xavier de Viana a quien se las donó el Director de las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1814 en recompensa a sus servicios prestados a la causa de la Independencia Nacional y Americana. Lo dicho más arriba: por más méritos heroicos merecidos nunca entendimos que los donantes fueran tan extrañamente puntuales al seleccionar como gratificación esa faja de tierras y el receptor supongo las aceptara de buen grado no se para qué en 1814, excepto establecer una cadena de puertos cuya decisión en todo caso habría dependido de la Monarquía. No somos historiadores, sino lectores curiosos y probablemente los expertos tengan una explicación, pero ciertamente sus herederos recibieron los beneficios porque por los años 1834 esas tierras ya estaban siendo parceladas y vendidas en solares de diferente área a pedido de los compradores. Es que por esos años, desaparecido el dominio español, vinieron los cambios y tras ellos las máquinas lo que dio lugar al desarrollo de los negocios y el crecimiento del comercio local que reclamó embarcaderos y puertos mayores y Montevideo respondió positivamente. El carbón era la principal fuente de energía, así que con las máquinas vino el carbón y en consecuencia proliferaron los importadores de de este mineral mágico. Así que esas tierras cobraron muchísimo valor y los compradores de solares fueron numerosos, tanto del país como del exterior y estamos hablando de Inglaterra de donde llegaron gran parte de los inversores. De aquel 1814 habían pasado 20 o 30 años y los cambios fueron muchísimos que valorizaron los bienes y la tierra que comenzó a pasar del tasajo a la carne congelada. Fueron compradores de estas tierras, importantes personalidades sociales de la época, empresarios y casas comerciales y extranjeras que vieron la oportunidad de invertir en el flamante país independiente. Sin duda, eran tierras privilegiadas que estaban en contacto con las aguas de la bahía e ideales para la instalación de muelles, obviamente en negocios vinculados con la carga y descarga de productos y operaciones con buques. Datos interesantes que los obtuvimos del libro de Lerena nos dicen que actuaron como escribanos en los actos de escritura Francisco D. Araucho, Tomás de Tezanos, importantes personajes públicos como Francisco A. Vidal y Joaquín Suárez, vean ustedes, designados por el gobierno para actuar como tasadores en el valor de los terrenos ubicados en el Cerro. Hubo terrenos propiedad de Emilio Reus comprados a Juan B. Capurro, que cuando quebraron sus empresas y negocios varios de estos terrenos fueron adjudicados al Banco Hipotecario del Uruguay por pago de deudas y al Banco de la República. Los Pérez Montero fueron propietarios de algunos solares, los Lussich, Juan V. Calcagno, muchos ingleses residentes en su país o sus viudas, los Real de Azúa, los Salvañach, Agustín Guarch, Herrán, suponemos que es el arquitecto, Casaravilla, Durán y Vidal, Senen Rodríguez, Hoffman (del Liebigs y del Ferrocarril) los Cibils, los Aguirre, el Saladero de Antonio Serratosa, etc.

Datos.

Para comenzar, digamos que el primero de los terrenos fue vendido a la compañía alemana tranviaria de Montevideo para instalar su usina (La Transatlántica) en un solar que da sobre la bahía a la altura de la calle San Fructuoso con su correspondiente muelle para atracar las chatas con el carbón y el otro, en el extremo de la bahía, 43 hectáreas fue concedido a unos inversionistas para construir lo que hoy conocemos como el Dique Nacional. No sabemos si aún siguen siendo aquellas 43 hectáreas.

Protocolos.

Hemos leído los protocolos de algunas escrituras de siglo pasado y por cierto su construcción jurídica es muy llamativa. Por ejemplo, una de ellas dice: “…Y declaramos en nombre de Su Majestad que su real derecho y posesión a dichas tierras recaído legítimamente por la expulsión de dichos regulares en su soberano dominio lo traspasamos y permutamos a dicho Don Marcos Pérez, sus herederos y sucesores y desapoderamos, desistimos y apartamos del derecho de Su Majestad a dichas tierras, toda acción, propiedad, señorío, posesión, título, voz de recurso, y otro cualesquiera derecho que pertenezca o pueda pertenecer a Su Majestad, cediéndolo, renunciándolo y traspasandolo todo en el expresado comprador Marcos Pérez y en quien sucediese en su derecho para que como cosa propia suya la posea, goce, cambie, enajene a su voluntad, como dueño absoluto sin dependencia alguna y en nombre de Su Majestad (que Dios guarde) para que por su autoridad, o judicialmente entre en dichas tierras, tome y aprehenda la posesión y tenencia de ellas…”

Primer solar.

La primera de las tierras de la Bahía de Montevideo enajenadas a Xavier de Viana comienza en la Usina de la Transatlántica: La sociedad The Uruguay Estates Company Limited vende en junio de 1893 un solar de 9.314 metros a la Sociedad Tranvía al Paso del Molino y Cerro representada por Don Francisco A. Lanza y Don Werner Quincke por 17 mil libras esterlinas oro (no circulaba la libra papel), propiedad conocida por los antiguos Corrales del Abasto situada en la Playa de la Aguada a inmediaciones del Arroyo Seco. Esas tierras venían de Mallman y Cia y antes de Luis Lerena Lenguas, y antes de Gervasio Pérez, Valdemar Hansen, etc.

Ferrocarril.

El solar próximo pertenece al Ferrocarril Central del Uruguay en Bella Vista sobre la Rambla Sud América para precisar entre las calles Porvenir y Progreso con vista al mar, unos 15 mil metros cuadrados de tierras donde construyeron dos largos muelles de madera para recibir las chatas con carbón para su usina; tierras que habían pertenecido a Prudencio Ellauri y José E. Ellauri, y antes al Saladero Maza y que venían de Gaspar Latorre quien lo había adquirido del Superior Gobierno en 1841 y antes de Xavier de Viana en 1814.

Más carbón.

Otra importante empresa carbonera que por aquellos años actuaba en aquel flamante Uruguay y en casi todo el mundo era Cory Brothers con dos solares sobre la calle Egipto entre Francia e Inglaterra con Norteamérica en el centro. Dos predios de un total de 10 mil metros cuadrados. Estos solares fueron comprados en 1907 a la viuda de Don Carlos Harrat o sea Joaquina Tonkinson de Harrat, domiciliada en el Condado de Surrey en Inglaterra, terreno que venía de la empresa Stanley Black y Cia. en 1843, que a su vez habia sido adquirida de la casa F.L. Huphreys, que venía de James Phillips de Liverpool y el principio se origina en Xavier de Viana. Vean ustedes, tierras que habían sido adquiridas por empresarios ingleses. https://negocios.elpais.com.uy

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