Terminales Río de la Plata: se busca consensuar fórmula que mejore su posición económica

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Operador arguye concentración económica y distorsión de competencia propiciada por Maersk. La disputa por los negocios del Puerto de Buenos Aires entre dos de los grupos concesionarios podría tener una resolución satisfactoria para todos los involucrados. Se trata de una disputa iniciada tras el avance de Maersk Line que, junto a Hamburg Sud y APM Terminals, esta última concesionaria de la Terminal 4 y señalada por “conductas y actos restrictivos de la competencia en el Puerto de Buenos Aires”, informa iprofesional.com

Una denuncia presentada por Terminales Río de la Plata (TRP), que tiene a su cargo las zonas 1, 2 y 3 de Puerto Nuevo, y que es conformada por DP World y el grupo argentino propiedad de Alfredo Román. La presentación de la demanda en contra de Maerks por parte de TRP se vincula al control del Puerto de Buenos Aires, negocio para el cual el Gobierno pide inversiones por hasta US$1.500 millones para los próximos concesionarios, según iprofesional.com

La demanda se originó en 2016, cuando Maersk Line fusionó sus actividades con la naviera Hamburg Sud a nivel internacional y comenzó a incrementar su market share local al decidir que todas las naves del grupo solamente operen en la Terminal 4. Esto provocó que su volumen local de operaciones pasara del 22% que tenía en mayo pasado al 30% de ese negocio. En el caso de TRP le provocó una caída en su cuota de mercado del 20,7% al 13%. La caída le impidiría operar de manera normal en cuanto a su ecuación económica y financiera ante lo que considera una “irregular” competencia de otro operador portuario. Por ese motivo, interpuso una denuncia ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) en la que describe la existencia de “posición dominante y de abuso de la misma derivada de una concentración económica que tiene por objeto restringir y distorsionar la competencia en ese mercado con afectación al interés general”. También hace referencia a la integración vertical global donde los dueños de los buques son además los propietarios de las terminales portuarias y redireccionan sus actividades para reducir costos. Es decir, la situación que hoy se está dando en la Terminal 4. TRP pidió además a principios de julio pasado al Ministerio de Trabajo la apertura de un procedimiento preventivo de crisis que, de prosperar, le permitirá despedir a la mitad de sus casi 1.000 trabajadores con el pago del 50% de las indemnizaciones. De hecho, antes de esta solicitud envió 160 telegramas de despido y evitó negociar nuevos aumentos salariales en el marco de la paritaria del sector portuario, consignó iprofesional.com

La decisión causó preocupación en las otras empresas, locales y extranjeras, que participan en el resto de las terminales concesionadas y también puso en estado de alerta a los gremios del sector, que analizan adoptar medidas de fuerza si no hay una solución al conflicto. Ya a fines de julio hubo un encuentro en la cual se firmó un documento que contiene las bases de un posible acuerdo que permitiría calmar los ánimos y alcanzar una cierta tranquilidad entre todos los involucrados. Ahora, habrá una nueva reunión en el Ministerio del Trabajo que dirige Jorge Triaca. El objetivo es consensuar ese convenio. Es decir, una salida que permita mejorar la situación económica de TRP y recuperar la estabilidad social en el ámbito portuario.

Posible acuerdo

Según iProfesional, la propuesta buscaría que Maersk retrotraiga su volumen de carga a mayo pasado. Es decir, que resigne parte de lo que ganó en estos meses para que su competidora logre recomponer sus ingresos. A cambio, TRP levantaría el pedido de PPC y hasta ajustaría los salarios de su personal al mismo porcentaje cerrado por las demás operadoras en el marco de la paritaria del sector. Además, se mantendría la estabilidad laboral y se contribuiría a evitar que el conflicto se generalice y ponga en riesgo el plan del Gobierno de re licitar las concesiones gracias a un acuerdo que permitirá contar con un marco de seguridad jurídica, estabilidad económica y paz sindical. Por MundoMarítimo

 

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