Construcción de draga “21 de Julio” involucró a 50 proveedores, desde grandes firmas hasta cooperativas

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Un centenar de trabajadores de diferentes especializaciones se desempeñan en Montevideo en la preparación de la draga “21 de Julio” de la Administración Nacional de Puertos (ANP), construida parcialmente en Uruguay, en un proyecto que demandará 61 millones de dólares y finalizará en diciembre. En el proceso participaron 50 empresas locales, desde firmas metalúrgicas consolidadas hasta pequeñas firmas autogestionadas. La draga D11 21 de Julio de la Administración Nacional de Puertos (ANP) estará operativa en marzo de 2019, adelantó a la Secretaría de Comunicación Institucional el responsable del proyecto de ese organismo, Carlos Arakelian. La firma holandesa Royal IHC prevé finalizar la construcción en diciembre. El 19 de setiembre el buque fue remolcado desde el astillero del Servicio de Construcciones y Armamento de la Armada (SCRA), ubicado en el barrio montevideano del Cerro, hasta el muelle 11 del puerto de Montevideo, donde permanecerá hasta la finalización de los trabajos. “Esta es una draga de última tecnología, diseñada exclusivamente para la ANP, según especificaciones solicitadas por el organismo. Tiene 91 metros de eslora (largo) y 18 de manga (ancho), capacidad de 4.200 metros cúbicos de cántara y hasta 32 tripulantes”, expresó el responsable del proyecto de la firma adjudicataria, José Rivero. Las referidas dimensiones permitirán que la nave pueda ingresar sin dificultades para mantenimiento o reparación al dique del SCRA, que tiene una compuerta de 18,63 metros de alto y 118 metros de largo.

Antes de que la draga ingresara al recinto portuario para su acondicionamiento, se ensamblaron el cuerpo central, la proa y la popa, componentes que fueron fabricados en forma simultánea en Holanda y Uruguay, en un proyecto inédito en los cuatro siglos de la firma privada. La primera draga construida parcialmente en el país es de succión por arrastre y desarrollará su operativa de llenado y vaciado en un ciclo de aproximadamente dos horas, apuntó el asesor estratégico de Royal IHC, Jorge Bardier. El buque ocupó, desde mayo de 2017, a más de 240 operarios en forma continua. En esta fase, trabajan 100 técnicos de distintas disciplinas. La mayor parte de la mano de obra es uruguaya, aunque también se desempeñan brasileños, argentinos y holandeses, en forma contínua o convocados para participar en partes específicas del proyecto, informó. Bardier adelantó que en Uruguay el proyecto demandará 200.000 horas por trabajador y que el ausentismo es solo del 7 %, muy inferior a la media. Por su parte, Arakelian destacó que la construcción del buque ha involucrado a unas 50 empresas, proveedoras locales de la firma europea, en varias áreas de la actividad, como acondicionamiento centralizado de aire, electricidad, informática, instalación de válvulas, mobiliario, entre otros. Asimismo integró desde metalúrgicas consolidadas, como CIR, hasta una pequeña cooperativa autogestionada por sus trabajadores. “La industria naval ha tenido un impulso. El rubro metalúrgico naval en Uruguay se ha potenciado sobremanera con este proyecto”, apuntó el entrevistado. “Antes de que finalice el año, Royal IHC prevé que el buque realice pruebas de navegación en una zona que le asignará la ANP, donde efectuará operaciones de dragado a modo de testeo”, añadió. www.presidencia.gub.uy

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